como se vuelve siempre al amor,
vuelvo a vos,
con mi deseo, con mi temor.
Piazzolla/Solanas
Estoy en Santiago nuevamente después de haber pasado casi un mes y medio en Lima… Es extraña la sensación de retorno, ahora son estas calles, que conozco hace tres años, las que siento familiares… este departamento, donde vivo hace año y medio, el que siento como mío, esta es mi vida, acá en este país… Será que por fin ya me acostumbré a vivir acá??? No lo se, es posible…
Mi larga estadía en Lima me abrió la mente en muchos aspectos, por un lado comprobé una vez más que Lima es una ciudad que tiene muchísimo que ofrecer. No hay forma de aburrirse, hay miles de lugares donde te puedes divertir, hay mil restaurantes que conocer, todos ellos deliciosos, y hay mil sitios que vale la pena visitar… En Lima hay mucho que hacer…
Ahora siento como si me hubieran dado una inyección de energía, creo que este viaje ha sido la terapia que necesitaba para darle un impulso a mi vida, que últimamente andaba en “pause”, los últimos meses en Santiago anduve medio muerta, en Lima resucité, y ahora he regresado a Santiago con más ganas de vivir que nunca, ahora sí estoy en “play”… Y eso es bueno, creo que poco a poco le voy perdiendo el miedo a esta ciudad, un miedo absurdo que me ha tenido paralizada estos últimos años…
Por lo pronto ayer me di cuenta que después de haber sufrido el tráfico limeño, es realmente una gran tontería que siga teniendo miedo de manejar acá, así que saqué el auto, me fui a la casa de una amiga, me cuadré en su estacionamiento chiquitito, regresé a mi casa feliz escuchando música, metí el auto en el subterráneo y lo estacioné de retro… Me ligó, era cosa de intentarlo nomás, pero no lo hacía por miedo a chocar, a rayar el auto, etc… Ayer pensé que un rayón al auto no iba a provocar que se acabe el mundo ni nada por el estilo, así que perdí el miedo y lo hice, y sin rayones… La vida es tan fácil a veces, somos nosotros los que nos complicamos…
Y ya se viene la navidad, no he decorado mi casa todavía, lo haré este fin de semana ya que recién he terminado de desempacar todo, y se que en esa fecha no estaré triste, ya tuve mi Navidad adelantada en Lima, mi mamá preparó una cena navideña, hubo brindis con champagne, panetón, chocolate, regalitos y fotos junto al árbol, así que después de muchos años la familia pudo estar junta celebrando la Navidad, qué importa que haya sido en una fecha adelantada, lo importante es que estuve rodeada de la gente que amo, mis papás, mis hermanos y mi esposo. Esta Navidad sonreiré por todo lo que la vida aún me ofrece y por que tengo confianza en que el próximo año marcará un nuevo comienzo en mi vida…
Gracias Lima, por permitirme redescubrir quien soy yo realmente…








