
Este grupo me gusta desde mis épocas universitarias, de hecho una vez los vi en Lima, en el año 97 ó 98, en esa época solía ir a muchos conciertos de ese tipo, pero luego mi vida fue cambiando, los años fueron pasando hasta relegar este tipo de conciertos punks-pogueros al olvido, aunque la música nunca dejé de escucharla... Por eso estuve a punto de morir de la emoción, cuando la semana pasada mi esposo me preguntó:
-Sabes que viene Attaque 77??
-Eeeh, no, no sabía...
-Quieres ir a verlos???
(insertar acá unos segundos de incrédulo silencio)
-Pues, siiiii, me encantaría verlos (medio desconfiada, pensé que me iba a soltar una broma cruel)
-Ya pues, vamos, chequea cuanto están las entradas para comprarlas de una vez...
Juat???, mi esposo había dicho eso???, el que odia la música bullera y me voltea los ojos cada vez que escucho esa música en la casa???. Ah no, acá había gato encerrado. Indagué cuales eran sus segundas intenciones y descubrí que nada, que había sido un ofrecimiento sincero y una super prueba de amor, ya que él sabe lo mucho que me gusta ese grupo pero obviamente no me iba a mandar a ir sola al concierto. Así que acepté ir con la condición de que durante el concierto no me pusiera mala cara y que por lo menos finja estar disfrutándolo, y aclarándole que el vocalista del grupo Ciro Pertusi siempre me ha parecido re-cuero, así que si durante el concierto se me escapaba alguna reacción tipo fan-enamorada, que simplemente me ignore. Como buena yo, encima que me invita al concierto pongo condiciones, je je...
La cosa es que llegamos al Estadio Víctor Jara, bastante cansados y resaqueados por el matri del día anterior. Los asistentes eran en su mayoría universitarios, lo cual imaginaba, así que éramos de los más tíos. De acuerdo a nuestra edad habíamos comprado localidades en tribuna porque ya no estábamos como para meternos en la cancha a que nos empujen, ahí pude constatar que los años no pasan en vano realmente, antes yo feliz metida en el pogo, ahora, no way...
Ya ubicados en nuestros asientos, me puse a observar la llegada de la gente, la mayoría en sus veintes, aunque de vez en cuando se aparecían algunos de base tres, para mi felicidad y la de mi esposo que nos sentíamos un poco marcianos en el concierto, inclusive llegaron un par de papás con sus hijitos de 10-11, todos con sus polos de Attaque 77, lindos no??
Como siempre los más laberintosos eran los de galería, quienes minutos antes del concierto, colgaron una banderola que llegaba hasta las tribunas y se empezaron a descolgar por allí para estar más cerca al escenario, re -pirañas y super peligrosa la cosa, hubo un par que se sacaron la mugre, hasta que llegó seguridad y se les quitó la gracia pero fácil se deben haber bajado unos 50 por ahí.
El concierto empezó con la fuerza de siempre, yo feliz cantando parada en el asiento, como todos, porque un concierto punk jamás se ve sentado. Mi esposo se dedicó a tomar fotos y me dejó ser, yo realmente estaba feliz, lo que más me gustaba era ver la energía de la gente en la canch
a, cantaban, saltaban, súper bacán....Claro que no faltó la anécdota desubicada, les cuento. Yo estaba parada al lado del pasillo por donde se ingresaba al estadio. Es decir si alguien entraba al estadio en un determinado momento iba a tener su cabeza a la altura de mis pies, me entienden???. Estaba yo de lo más feliz cantando y bailando cuando en eso siento que alguien me agarra el pie. Miro hacia abajo sorprendida y encuentro a un patín, 20 años aproximadamente, con su polo de Ramones, que estaba bien prendido de mi zapato y zampándome tremendo beso en la pantorrilla. Juaaaaaaaattt????!!!!, o sea, no se si ahora está de moda ligar así, o será una especie de contraseña para algo, no se, que se habrá creído el chibolo ese?? Por supuesto que su gesto fue recibido con 4 ajos de mi parte, y nada, ni se inmutó y me sonreía cachosamente encima, hasta que se percató que mi esposo, quien no se había dado cuenta de n
ada, estaba a mi costado y salió disparado y no lo volví a ver más..Resumiendo: a pesar del cansancio, la resaca, el chibolo desubicado, los pirañas que se descolgaban de la galería, y los punkies zarrapastrosos y escandalosos, me divertí muchísimo y disfruté cada una de las canciones, sobre todo las antiguas que eran las que más conocía.
No pensé que volvería a ir a un concierto de este tipo, y podría asegurar que este ha sido el último (ya no creo que mi esposo me aguante otro), pero si hay algo que me ha quedado clarísimo después del concierto es que definitivamente, el punk es un sentimiento.









