Desde que tengo uso de razón, siempre me ha interesado la genealogía, o sea, siguiendo la definición de RAE: “la serie de progenitores y ascendientes de cada persona”.
De muy chica, leí “Raices”, de Alex Haley. Este escritor, norteamericano de raza negra, investiga uno a uno sus antepasados hasta llegar a un ancestro que vivió más de dos siglos atrás, quien fue el primero que llegó a Estados Unidos en un barco de esclavos para trabajar en una plantación del sur. Inclusive investigó tanto que llegó a identificar la tribu a la que pertenecía y la aldea en la que vivía. El libro me pareció sumamente interesante y emotivo.
Unos añitos después leí “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez. En este caso es una obra de ficción pero igualmente cuenta la historia de la familia Buendía durante generaciones de generaciones. Para colmo todos los hombres son Aurelianos o José Arcadios. Ya en la página 100 me estaba mareando con tanto nombre así que agarré lápiz y papel y a dibujar el árbol genealógico se ha dicho. Feliz yo, me leí todo el libro apuntando los nombres organizadamente en el lugar correspondiente y me salió mi árbol de la familia Buendía bien bonito, lo único complicado fue poner a los 17 hijos del coronel Aureliano Buendía (todos se llamaban Aureliano).
Un par de años después quise volver a leer la novela, y fui a una librería especialmente para comprarla. Llegué a mi casa, me acomodé feliz con lápiz y papel dispuesta a ir haciendo mi árbol genealógico mientras la leyera como la vez pasada, y oh sorpresa, en la primera página del libro ya venía dibujado un árbol genealógico. No pues, me quitaron la diversión.
Entonces, con estos antecedentes, a mi tierna edad de 15 años aproximadamente se me ocurrió hacer el árbol genealógico de mi propia familia. Empecé interrogando a padres, tíos y abuelos y así poco a poco fui formándolo. El resultado lo tengo en este momento en mis manos: 10 pliegos de papel amarillo pegados con scotch con miles de ramitas que se entrelazan con los nombres de los integrantes de mi familia. De hecho mi árbol es mucho más ancho que largo lo que se debe a que la familia por parte de mi mamá es kilométrica (son 6 hermanos y mi abuelo paterno tenía 7 hermanos). Hacia lo alto lo máximo que he llegado es por la familia de mi abuelo paterno, la cual se remonta a 9 generaciones más atrás. Aunque descubrir esos nombres no fue mérito mío sino de mi propio Nonnito de quien al parecer yo heredé el gusto por la genealogía ya que a su muerte encontré unos apuntes en los que consignaba el nombre de sus antepasados.
Lo malo es que sólo son eso: nombres. Cada uno debe tener su historia pero yo no la conozco, y cómo me gustaría conocerla!! Pero para eso tendría que internarme en la sierra peruana en un pueblito cercano a Huancayo que es donde nació ni Nonnito e ir investigando con las personas más ancianas del pueblo, mismo Alex Haley. O sea, de acá que haga eso está bien verde.
Por el lado de mi abuela paterna también tuve mucha ayuda. Mi Nonno, mi bisabuelo antes de morir escribió sus memorias y de ahí tengo los nombres de mis tatarabuelos y de muchos tíos bisabuelos. Obvio que esos tíos deben haber tenido descendencia pero averiguarla también está difícil, para eso tendría que viajar a Italia y ni sabría por dónde empezar a buscar.
Mi abuelo materno, mi Tata, era arequipeño y como conté tuvo 7 hermanos de los cuales la mayoría están vivos y viven en Arequipa. Por ese lado tengo muchísima familia y son datos super fáciles de averiguar. De hecho recuerdo los nombres de casi todos mis tíos y primos y ante cualquier duda llamando a mi mamá nomás.
De quien menos datos tengo es de mi abuela materna, quien curiosamente es la única abuelita que me queda. Será motivo para darle una llamadita a la Tota e interrogarla.
En fin, les cuento todo eso, porque ayer descubrí una página en internet donde puedes armar tu propio árbol genealógico. Me pareció lo máaaaaaaaaximo y estuve muchas horas armándolo. Por supuesto que aún no termino y esto me tomará muchas noches más y será un trabajo de por vida hasta que me aburra pero lo bacán es que ya lo tienes todo organizadito sin necesidad de gastar pliegos de pliegos de papel ni planillas Excel. Inclusive a cada integrante de la familia le puedes poner su fotito y sus datos personales como cumpleaños, etc.
A ver, seguramente muchos de ustedes llegan a una reunión familiar y los saludan miles de tías que no tienen idea quien son no?? Pues ahora podrían saberlo, y sorprender a la familia diciéndole a la tía Clotilde: “Por supuesto que me acuerdo de usted, está casada con el tío Ludovico y tiene tres hijos Rosendo, Florencio y Margarito quienes son mis primos en cuarto grado”. Eh?, qué tal?? O a la pobre tía Petronila que tooodos tus cumpleaños te manda un regalito y tú ni sabes ni quien es, con este sistema tendrías todos los cumpleaños al día y al menos una llamadita podrías hacerle por su cumple.
Sí les gusta la genealogía, anímense, les garantizo horas de concentración y por que no, de diversión también.








Con mi mami, en 1972...



