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viernes, 5 de octubre de 2007

Las nuevas aventuras de Ursula Schumacher

¿Se acuerdan de mi alter-ego, Ursula Schumacher?, ¿aquel personaje intrépido y osado, que sentada al volante de su automóvil, recorría velozmente las calles de Santiago? ¿No se acuerdan? Entonces podrían refrescarse la memoria leyendo este post, o este también….

Bueno pues, les cuento cómo he ido poco a poco superándome a mí misma en el difícil acto de conducir un automóvil (no se rían, para mí ha sido súper difícil).

Cuando en aquel lejano mes de junio de 2006 obtuve por fin la licencia de conducir, mi esposo y yo teníamos un VW Gol, mecánico, este de aquí:

Con este carro tuve mis primeras aventuras y vencí mis primeros miedos, pero a pesar de todo me seguía costando sacar el auto y solamente lo hacía en casos de extrema necesidad. Manejar realmente me estresaba así que si había posibilidad de caminar prefería hacerlo o si tenía que ir a un sitio donde no conociera el estacionamiento optaba por irme en micro. Realmente creo que sólo utilizaba el auto para ir a mis clases y para visitar a mis amigas. Yo pensaba que de a poquitos iba a ir superando mis miedos hasta que a mi esposo se le ocurrió vender el VW y comprar esta camioneta:


Una Suzuki Grand Nomade 2007, mecánica. Linda la camioneta, pero yo la veía inmensa. Imagínense, si con el VW nomás sufría por sacarlo del estacionamiento del edificio, esta camioneta mucho más grande y ancha no había forma de que me atreva siquiera a manejarla por la rampita por donde se salía del estacionamiento. De hecho siendo mecánica es mucho más pesada y encima estaba nuevecita, brillante y lustrosa, y si por ahí le hacía un rayón era posible que mi esposo me solicite el divorcio en el acto. Y el otro tema era la estacionada, admito públicamente ser una bestia estacionándome y necesitar harrrssshto espacio para maniobrar y con un auto de esas dimensiones era imposible que lo logre.

Así que con el fin de salvaguardar el bienestar e integridad de mi persona, del auto y de mi matrimonio decidí interiormente jamás manejar la camioneta, o al menos esperar que mi esposo le haga un par de rayones para atreverme a manejarla. Todos los fines de semana quedábamos con mi esposo en que íbamos a salir con la camioneta para que practique y todos los fines de semana también ambos buscábamos algún pretexto para no hacerlo. En el fondo creo que él se moría de miedo de enseñarme a manejarla y yo me moría de miedo de rayarla.

Así que por un par de meses fui peatona nuevamente. La verdad es que no sentí mucho el cambio ya que el VW tampoco lo usaba mucho, pero a veces sí extrañaba tener auto cuando tenía que ir a mis clases por ejemplo, que eran lejos y tenía que regresarme de noche. Y la camioneta bien guardada en el garaje, ya que mi esposo se iba caminando a su oficina.

Pero eso sólo fue un par de meses. Cuando compramos la casa, ya era una necesidad tener dos autos. Ahí mi esposo tenía que llevarse la camioneta para ir a la oficina, y yo necesitaba algo para movilizarme porque salir de acá en micro es medio complicadillo. Quedamos en comprar un auto de segunda, yo feliz, ya que al ser un auto usado no iba a tener el enfermizo terror que tengo de rayarlo, es más si comprábamos un auto rayadito mejor para mí, me iba a dar más confianza.

Así que buscamos y encontramos este autito:

La foto la saqué de internet pero es el mismo modelo y casi el mismo color, todavía no le he tomado la foto respectiva a mi súper auto. Un Opel Corsa usadito, viejito y automático! Lo máximo!!! Cuando lo probé antes de comprarlo fue amor a primera vista, un auto de las dimensiones exactas, ni tan pequeño cual Tico ni tan grandote que me cueste estacionarlo y automático para no estresarme con los cambios ni el embrague. Realmente podría decirse que es el primer auto en el que me he sentido cómoda (si contamos todos los autos que he intentado manejar desde que tenía 18 años).

Le perdí el miedo a las calles, me metí por fin a la autopista (no hay forma de salir de mi casa si no pasas por una autopista) y ponía por fin música en el auto cuando antes no prendía la radio porque alucinaba que todo el mundo me tocaba el claxon.

Pero como todo tiene su final y nada dura para siempre la felicidad me duró mes y medio. La semana pasada tenía que ir a la clínica y no encontraba sitio en el estacionamiento subterráneo. Después de dar mil vueltas encontré un lugar al lado de una columna. Me metí mal, pegándome mucho a la columna. Cuando traté de enderezarme no se qué hice que me pegué más, traté de retroceder para salir del estacionamiento y volver a entrar cuando en eso escucho “Crrrrrrrrrrrrrrrrjjjjjjjjjjjjjjggggggggghhhh”. “Pucha!”, pensé, “Ahora sí ya le hice un súper rayón al auto”. Logré salir, volví a estacionarme derecha y cuando quise salir del auto para evaluar la magnitud del daño la puerta abrió sólo hasta la mitad y el espejo se cayó. Salí por la otra puerta y sintiéndome el ser más estúpido del Planeta Tierra vi lo que le había hecho a mi amado autito. Un rayón amarillo, color columna de la clínica, en todo el lado izquierdo, con la pintura descascarada, la puerta y el tapabarros descuadrados, y el espejo caído. Horrible oye. Desconsolada estuve a punto de echarme a llorar cuando en eso escucho que una señora me dice: “Uy, bienvenida al club”. Volteo y veo la parte derecha de su auto toda abollada, parece que también le pasó lo mismo en algún momento pero eso no fue ningún consuelo para mí.

Rompí mi autito y ahora está en el taller recuperándose de los daños. Y yo soy peatona desde el martes y lo seré por lo menos hasta el viernes de la próxima semana fecha en la que me han prometido que el auto estará listo, ojalá pues. Y salir de mi casa en micro es realmente una tragedia, si tengo que ir al doctor por ejemplo, al cual estoy yendo todas las semanas, tengo que tomar tres micros y hay uno de estos que pasa cada media hora. Ya les había contado lo lindo que funciona el Transantiago no??? Y tomar un taxi desde acá sería endeudarme de por vida, me saldría carísimo. Pero bueno, es mi culpa, por burra, por no saber estacionarme. Nota mental: Practicar estacionamiento, practicar estacionamiento, practicar, practicar, practicar.

miércoles, 25 de julio de 2007

Miedo escénico

Por lo general yo soy una persona bastante tímida. Soy enemiga de multitudes, me desenvuelvo mejor en grupos pequeños que en grupos grandes, siempre trato de evitar los lugares de moda que están abarrotados de gente, me da roche tener cualquier clase de protagonismo y muchas veces he pasado como sobrada con algunas personas pero eso ha sido simplemente por pura timidez.

Por supuesto que una de las incongruencias de mi vida es mantener este blog donde tan alegremente cuento mis aventuras y desventuras aparentemente sin roche alguno, pero digamos que estar detrás de una pantalla te da una suerte de anonimato, aunque en mi caso ni tanto porque firmo con mi nombre, cuento cosas reales que me suceden y hasta he puesto fotos mías, pero la historia es distinta cuando ya me conocen face to face. Soy bastante tímida, sobre todo frente a personas desconocidas, porque cuando ya tengo un cierto grado de confianza supero y puedo ser yo misma.

Y claro, con esta timidez a cuestas, hay ciertos lugares que prefiero evitar por sobre todas las cosas por considerarlos una amenaza permanente a mis planes de pasar inadvertida: Me refiero a los karaokes. Nunca fui muy amiga de los karaokes, pero muchas veces ese era el plan para salir en grupo y no me quedaba otra que ir. De hecho me parecía divertido ver cantar a la gente pero yo permanecía bien sentadita en mi mesa y ni se me ocurría pedir una canción.

Claro que hubo ocasiones en que la presión del grupo ha podido más, o el alcohol ingerido ya me hacía superar cualquier roche y me he encontrado de un momento a otro micrófono en mano y con mis amigos echándome porras: “Vamos Ursula, tú puedes, cántate una de Shakira” Y la tímida y rochosa Ursula se hundía en su silla, se tapaba la cara con la lista de canciones, y con un ojo leía la pantallita mientras cantaba tímidamente, deseando secretamente que hubiera un temblor o algo así que interrumpa tan vergonzoso acto. En serio, realmente sentía pánico de exponer mi melodiosa voz ante tanta gente desconocida, porque si fuera sólo con mis amigos, normal, pero el hecho de cantar y hacer mi papelón ante gente que no conozco realmente me da pánico, y no sé por qué.

Acá en Santiago hay muchos menos Karaokes que en Lima, yo sólo conozco dos, que vienen a ser dos sucursales del mismo local, el Playback. Pero acá el sistema es diferente que en Lima donde lees la pantallita y cantas desde tu mesa. Acá empezando no hay pantallita que leer, si quieres cantar te paras, subes a un escenario delante de tooooodo el mundo , te ponen la pista musical y cantas tu canción leyendo la letra de un papel. Por supuesto mucho más difícil que en Lima y mil veces más rochoso también.

Como comprenderán, las veces que he ido al Playback me he divertido a morir viendo cantar a la gente pero ni en mis peores pesadillas se me ocurre subir a cantar al escenario. El viernes pasado era el cumpleaños de una amiga y ella propuso ir al Playback, yo acepté pero le advertí a mi amiga que yo ni loca subía a cantar pero ella al parecer no se tomó muy en serio mi advertencia. En la mesa éramos seis personas, mi amiga y su esposo, la cuñada de mi amiga con su esposo también, y mi esposo y yo. Todos felices con nuestros tragos viendo cantar a la gente, hasta que en el segundo trago a la cumpleañera se le ocurre subir a cantar y nos involucró en sus planes a su cuñada y a mí, para subir las tres juntas. La cuñada se apuntó al toque pero yo pasé, ni loca me subía al escenario así se subieran conmigo 50 personas más. Me insistieron bastante, la cumpleañera me chantajeó sentimentalmente “Mira que es mi cumpleaños, etc.”, pero yo nada, inflexible, terca como una mula, no subo, no subo y no subo.

Finalmente les pusieron su canción y subieron las dos a cantar Rafaella Carrá “Para hacer bien el amor hay que venir al sur…”, con bailecito y todo. Fue demasiado divertido, mi amiga que por lo general es la persona más tranquila y dulce del planeta Tierra se deschavó totalmente, la gente las aplaudía, en un momento se perdieron con la letra pero superaron totalmente y terminaron su canción muertas de risa. Y yo como un tarada sentada en mi mesa, muerta de risa claro, pero en el fondo molesta conmigo misma por no haber subido, si todo el mundo va a hacer el ridículo en ese escenario y eso es lo divertido del asunto, por qué a mí me cuesta tanto superar el roche?

Y no sé en qué momento me volví así, en el colegio siempre estaba metida en obras de teatro, en bailes, etc., y no recuerdo que eso haya significado ningún momento traumático, al contrario, me encantaba. Ahora de adulta recuerdo eso y me parece increíble, la verdad no sé en qué momento de mi vida di un giro de 180 grados en mi personalidad. A veces quisiera perder la vergüenza...

martes, 27 de marzo de 2007

Varias

Hoy recibí la llamada de dos bloggers amigos quienes estaban extrañados porque andaba medio desaparecida de la blogósfera, del messenger y no contestaba sus mails. Ahora la tecnología nos tiene tan conectados que si estás offline por un tiempo corres el peligro de que la gente piense que has muerto. Gracias chicos por sus llamadas, me alegró el día hablar con ustedes y ya se dieron cuenta de que estoy vivita y feliz. Y si estos grandes amigos se dieron el trabajo de llamarme desde Lima en busca de alguna señal de vida, pues es síntoma de que debo manifestarme de algún modo y acá me tienen en una cabina posteando.

He estado offline estos días (por si alguién más notó mi ausencia) sencillamente porque mi PC sigue muerta, hay que hacerle un extreme makeover reconstrucción total y no ha habido tiempo últimamente, ojalá este fin de semana ya esté bien y pueda retomar mi vida normal.

Gracias a todos los que me dejaron comments en el post anterior sobre mi hermano, sorry por no responderles como acostumbro pero ya saben, estoy sin PC y en la cabina se me van los minutos en chequear los mails. Mi hermano llegó el jueves a Buenos Aires y he sabido por mi mami que está bien, ya se instaló en un depa con dos amigos y pronto empezará sus cursos. Tía Lauris, apenas pueda comunicarme con mi hermano le paso tu mail, a ver si un día salen a pintar jirafas por ahí, ja ja!

La semana pasada estuvo super movida, se me juntó la visita de mi hermano, corta pero bonita con un evento de poesía que hubo en Santiago al cual vinieron varios poetas peruanos. Una de las poetisas invitadas fue Carmen Ollé, a quien conozco desde niña por ser amiga de mi familia. Así que estuve de guía turística con Carmen y Rossella di Paolo, otra notable poetisa peruana a quien tuve el gusto de conocer recién. Así que he estado entre city tours y recitales de poesía. Me hubiera gustado escribir un post respecto al evento de poesía pero quiero que sea un post bonito, y comprenderán que en 10 minutos en una cabina no lo voy a lograr, así que ese post queda pendiente para cuando arreglen la PC.

También les cuento que tuve mi primer "incidente" automovilístico. Llamémosle incidente porque no llegó a ser accidente. La semana pasada quedé en pasar por las poetisas a su hotel para salir de city tour. Las recogí, nos fuimos a pasear por el centro, pasé por plena Plaza de Armas, me metí en callecitas que ni conocía, me estacioné sin problemas y ya me sentía la Schumacher total y absoluta. Pero como nada es perfecto, ya de regreso a la casa para dejar el auto y hacer la segunda parte del city tour a pie, me pegué mucho a la derecha y le di a la llanta con uno de los bloques de cemento que han puesto en las pistas para delimitar los carriles de autos y los carriles por donde pasa el Transantiago. Me pegué el susto de mi vida, y a las tres cuadras la llanta estaba en el piso, buuuuuuuuuu...

Tuve que esperar una hora a que venga la grúa para que cambie la pinche llanta, porque yo no tengo ni idea cómo hacerlo. Anotar en mi agenda que necesito un curso super intensivo de cambio de neumáticos. La llanta herida tiene tres cortes bien feos, o sea, la destrocé, yo creo que ni parchándola se salva, es pérdida total, snif... Bueno, esto me servirá de lección para no pegarme tanto a la derecha la próxima vez, siempre tengo esa pésima costumbre, y reconozco que la culpa ha sido mía y sólo mía, aunque estuve tentada de echarle la culpa al Transantiago por delimitar sus pistas así, ja ja!

También les cuento que el otoño llegó con todo a Santiago, está lloviendo torrencialmente, yo que salí a comprar unas cositas y me pescó la lluvia en plena calle así que aquí me tienen refugiada en esta cabina. Lo peor es que muy abrigada no estoy y en lo que voy escribiendo este post ya he estornudado un par de veces, así que sospecho que se viene un resfrío, puaaajjj...

Y nada más tengo para contarles, sorry que no pase por sus blogs tan seguido, debo tener 800 mil posts nuevos en el GReader, el problema es que no tengo en qué momento leerlos porque a la cabina sólo vengo un ratito. Esperemos que la próxima semana ya pueda pasearme ampliamente por sus blogs como acostumbro hacerlo.

Sin nada más que contarles me despido. Hasta la vista babies!

martes, 20 de febrero de 2007

Moneditas

Antes de contarles lo que me pasó ayer, donde descubrí que se siente ser la persona más odiada dentro de un banco, déjenme explicarles un poco sobre el sistema monetario chileno, para que entiendan lo que les voy a contar…

La moneda oficial de Chile es el peso chileno. 540 pesos hacen un dólar. 270 pesos hacen medio dólar y así sucesivamente si siguen dividiendo. Entonces un peso chileno, vendría a ser la “quingentésima – cuadragésima”(????) parte de un dólar… Ya, como no tengo idea si lo que he escrito está bien, la cosa es que dividan un dólar entre 540 y eso es un peso, con el cual como comprenderán no te puedes comprar absolutamente nada, con 5 pesos tampoco te puedes comprar nada, con 10 pesos, de repente un alfiler y con 50 pesos una cajita de fósforos…

Sin embargo, aún siguen circulando las moneditas de un peso y de cinco pesos. Generalmente cuando vas a comprar al supermercado y la cuenta es 998 pesos, pues pagas con un billete de mil y donas los dos pesos a algunas de las instituciones de caridad asociadas al supermercado. Sin embargo hay otros locales en que sí te dan tus dos pesos de vuelto. Yo desde hace varios meses tengo la costumbre de guardar las moneditas de un peso y de cinco pesos en una cajita que tengo en mi mesa de noche. La verdad es que hay muchos sitios donde ya no te las aceptan (las micros por ejemplo, incluso antes del Transantiago), y no me gusta estar cargando moneditas inútiles en la cartera, por eso las voy acumulando en mi cajita.

Ayer la cajita ya estaba considerablemente llena, y se me ocurrió contar cuanta plata tenía y resulta que entre monedas de uno y cinco pesos ya había juntado como 400 pesos.

Como tenía que pagar una cuenta en el banco, cuyo monto era de 6 mil 543 pesos, decidí que era hora de deshacerme de esas moneditas, total en el Banco están obligados a aceptarlas… Así que me llené de monedas y me fui al banco… Tenía tantas monedas que ni siquiera entraban en la billetera, así que las llevé en una bolsita aparte…

El banco a la una de la tarde estaba totalmente lleno, yo tranqui haciendo mi colita y cuando llegué a la ventanilla, ensayé la sonrisa número 48 ( la destinada a los cajeros del banco) y le dije al cajero que venía a pagar tal cuenta pero que tenía un montón de sencillo…

- No hay problema señora… - me dijo el cajero muy sonriente…

Entonces, le di un billete de 5 mil, un billete de mil, una moneda de 100, una moneda de 50, 5 monedas de 10 y aproximadamente 100 moneditas de un peso y de cinco pesos que juntas hacían la suma de 343 pesos exactos…

Al pobre cajero se le abrieron los ojos como platos, pero ni modo, yo ya había advertido, aparte los bancos están en la obligación de cambiarte el sencillo…

- Señora, voy a tener que contar las monedas…
- Ok, yo las he contado varias veces y todas las monedas suman 543 pesos exactos, pero si tiene que contarlas, cuéntelas nomás…

Total que empezó a armar torrecitas con las monedas y a contarlas… y yo ahí paradita con mi sonrisa, mientras sentía que el cajero me estaba maldiciendo a mi y a todas mis generaciones posteriores y saludando a mi mamá de paso… En eso el cajero se distrae y se le caen varias moneditas, tuvo que agacharse a recogerlas y de nuevo a hacer las torrecitas…

Ya la cosa iba demorando sus varios minutos, al cajero le estaban sudando las manos y las moneditas se resbalaban, yo obviamente ni me inmutaba y opté por hacer oídos sordos a los “ejems”, “cof, cofs” y “esta weona ha traído caleta de monedas” que escuchaba detrás mío…

Cuando finalmente terminó de contar las monedas, el cajero, pálido como la muerte me dijo:

- Señora, acá hay 538 pesos, faltan 5 pesos…

Juaaaat!!!! Imposible, yo había contado las monedas como tres veces antes de salir de mi casa, y estaba segurísima que el monto estaba exacto, así que le reclamé al cajero que seguramente se le había quedado en el piso alguna moneda de 5 pesos cuando se le cayeron las monedas…

- No señora, estoy seguro que las recogí todas, faltan 5 pesos y yo se que es la nada misma, pero igual no puedo dejar de cobrárselos…
- Señor, yo también estoy segurísima que conté bien, así que o busca bien la moneda o vuelva a contar de nuevo, de repente se equivocó..

Ante estas últimas palabras, escuché un murmullo algo más fuerte en la gente que estaba detrás mío y caí en cuenta que si hacía contar nuevamente al cajero todas las monedas me exponía a ser linchada en mancha en la misma puerta del banco… Pucha, también cabía la posibilidad de que a mí se me haya caído alguna moneda de 5 pesos al meterlas a la bolsa, así que busqué en mi billetera, y lo único que me quedaba era un billete de 5 mil pesos…

Ni muerta iba a pagar 5 pesos con un billete de 5 mil pues, eso sería llenarme de sencillo de nuevo y como el cajero ya estaba odiándome con roche habría sido capaz hasta de devolverme todas mis moneditas como parte del vuelto…

En esas estaba cuando siento que me tocan el hombro… Volteo, y veo a un señor con cara de pocos amigos que me ofrece una moneda de 10 pesos…

- Tome señora, acá tiene 10 pesos para que termine de pagar
- Muchas gracias señor, que amable
- Ya pague, pague nomás, que estamos acá esperando hace rato…

Le di los pinches 10 pesos al cajero y por fin me devolvió mi boleta sellada y mis 5 pesos de vuelto… Salí de la ventanilla, di media vuelta y casi caigo fulminada por las miradas de odio de las 50 personas que estaban detrás de mí en la fila… Fui donde el “amable” caballero que me dio los 10 pesos a agradecerle nuevamente y a entregarle los 5 pesos del vuelto y ustedes creen que tan siquiera me miró??? Simplemente estiró su mano para recibir los 5 pesos, y no me dijo ni “gracias”, ni “de nada”, ni media palabra y ni media mirada. Creo que hasta una mentada de madre hubiera sido mejor que aquel frío desprecio..

Salí del banco medio aturdida, reconozco que llevé un montón de monedas y que el cajero se demoró en contarlas pero bueno, los bancos están para cambiar monedas no??? Y encima llegué a mi casa y busqué la monedita de 5 pesos y no la encontré por ningún lado, y como yo estoy segurísima de haber contado bien, sin duda esa moneda que faltaba estaba entre las que se le cayeron al cajero…

Que feo se siente ser odiada, creo que de ahora en adelante guardaré nomás mis moneditas y fabricaré aretes, collares, no se, alguien tiene alguna idea sobre qué se puede hacer con tantas monedas inútiles????

martes, 6 de febrero de 2007

Futura escritora

Creo que alguna vez les conté que uno de los motivos para empezar este blog fue que intenté escribir una novela, y nunca supe por donde comenzar… También intenté escribir cuentos que rápidamente fueron desechados… Digamos que uno de mis sueños siempre ha sido escribir algo que valiese la pena ser publicado, pero siempre mis intentos se han quedado en el camino…

Empecé este blog pensando que escribir anécdotas de mi vida diaria, era una manera sencilla de hacerse el hábito de escribir, lo cual me serviría de práctica para mis sueños más grandes… Claro que después le agarré el gusto al blog, y por un momento me olvidé de mis sueños de literata. Ya he dicho mil veces que todo esto del blog me encanta, pero siendo sinceros, este blog está centrado egocéntricamente en mí misma, y cuento cosas que me ocurren a mí, lo cual no es nada difícil pues, es divertido, es reconfortante por el feedback que se recibe a través de los comentarios, y de hecho lo pienso seguir manteniendo porque me encanta, pero creo que un año teniendo el blog ya ha sido bastante práctica como para pensar en escribir algo mayor, no??

Ya desde comienzos de año había decidido que una de mis metas 2007 iba a ser escribir aunque sea un cuento chiquito, pero escribir algo que pueda llamarse literatura. Empecé hace poco algunos escritos que tuvieron el mismo triste destino que los anteriores, o sea, ahí quedaron, sin saber por donde seguir… Ahí me di cuenta que lo que me hacía falta era algo de técnica… Entonces llegó el momento de ponerse las pilas y me inscribí en un taller de narrativa…

Ayer fue mi primera clase y estoy muy contenta… Es un taller chico, para principiantes, somos 4 alumnos nomás así que es recontra personalizada la cosa… En la clase de ayer se tocó el tema de las figuras literarias ( metáforas, símbolos , alegorías, etc.). Luego de discutir un poco la teoría se nos da un texto a desarrollar… esa es la mecánica de las clases…

Realmente se me hizo muy difícil escribir en ese momento el texto encargado, sentía que estaba escribiendo tonterías, que tenía que tener más tiempo para pensar, finalmente escribí un texto que no me gustaba mucho y del cual tenía ciertas dudas que cumpliera los requisitos que había pedido el profe…

Y como era la nueva alumna, fui bautizada siendo la primera en leer el texto… La verdad hace mucho tiempo que no sentía tanto roche, me sentí como la niñita que se tenía que parar frente al salón (siempre odié eso) y sentí que la sangre se me subía a la cara mientras las miradas de todos estaban fijas en mí. Glurp, eso fue demasiado para mí, así que tímidamente pregunté si alguna otra persona podría leer antes que yo… Me mandaron al cuerno en mancha, y me dijeron la primera lección de la tarde: Un escritor, debe tener la autoestima bien alta… Pucha, ahí está mi gran punto débil, la falta de confianza en mí misma…

Así que con todos los colores del arcoiris dibujados en mi cara, leí el humilde texto que había escrito… Ante mi sorpresa, nadie me abucheó, nadie me tiró canchita, ni el profesor me invitó a retirarme de su clase indignado, al contrario, les gustó el texto que había escrito, y el profe sólo me corrigió un par de cosas y me dio unas cuantas sugerencias, pero para ser mi primer ejercicio la verdad es que no estaba tan mal…

Digamos que eso me subió bastante el ánimo, tengo toda la semana para mejorar el texto, y ayer llegando de la clase me emocioné tanto queriendo mejorarlo que creo que he escrito algo totalmente distinto al original , ja ja… Pero bueno, de eso se trata, de practicar… Otra cosa que me dijo el profe es que guarde todos esos parrafitos sueltos que tengo de los cuentos y novelas que he intentado escribir, porque uno nunca sabe cuando podrían servir… Así que ahora empezaré a buscarlos y a mirarlos con cariño…

Y nada, sólo quería contarles eso, que ya di el primer paso para uno de mis sueños, de repente de acá a unos años me ven firmando autógrafos en Crisol (jaaaaaaaaaaa), y si no, pues no importa, pero al menos que no se diga que no lo intenté no??

jueves, 18 de enero de 2007

Episodio traumático de mi infancia

Un poco exagerado el título del post, pero se debe a que estuve chequeando nostálgicamente varias fotos antiguas cuando me topé con esta:

Esta foto fue tomada en 1975, cuando esta humilde servidora tenía tres tiernos añitos (sí, ya se que estoy tía). Noten que es una actuación por el día de la Madre en el nido (jardín). Ven al medio a una niña con cara de poquísimos amigos, la única que tiene el uniforme con corbatita roja??. Pues esa soy yo señoras y señores…

Y por qué esa cara??? Pues resulta que para esta actuación, las profes enviaron una nota a los papás avisándoles que debían enviarnos al nido con ropa de calle, la cual debíamos llevar bajo el mandil que era nuestro uniforme. Y qué pasó???, pues no se, debo haber olvidado la nota, o mi mami se olvidó, lo cual no quiero creer, o sabe Dios que habrá pasado, la cosa es que ese día yo fui vestida con uniforme como cualquier día común y silvestre.

No vayan a creer que ese es el episodio traumático, está bien que en mi post anterior haya dicho que a las mujeres nos inculcan el gusto por la ropa desde niñas, pero tampoco es para tanto. El trauma fue que a la hora de la actuación, una auxiliar se acercó a los niños a sacarles el uniforme, y como me imagino que lo hizo apurada, no se percató que yo no llevaba ropa de calle debajo y me quitó el mandil dejándome en calzón frente a todo el mundo.

Por supuesto apenas tomé conciencia de que estaba medio calata delante de todos mis amiguitos, profesoras y mamás invitadas a la actuación, me puse a chillar como loca, y en ese momento la *#/&*are de la auxiliar recién se dio cuenta de su imperdonable error y me volvió a poner el mandil. Demasiado tarde para mi orgullo herido, el daño ya estaba hecho y el episodio había sido tan bochornoso que no lo iba a superar así nomás.

Desde ese momento la actuación me llegó altamente, recité el poemita para la ocasión sin ningún entusiasmo y fui a entregarle la flor a mi mamá con mi mejor cara de tragedia griega, como pueden apreciar en la siguiente foto.

Es justo que una inocente niña de tres años pase por esa vergüenza??? De repente muchos dirán que soy una exagerada, que los niños a los tres años son criaturitas inocentes y ni les importa que los desvistan en público… Pues no es cierto señoras, señoritas y caballeros, yo aún me acuerdo de este episodio y espero en el fondo de mi corazón que la auxiliar de marras esa haya sido infeliz los siguientes treinta años de su vida (bueno no tanto, pero ojalá algún día se le haya atracado la falda bajando de una combi y se haya quedado en calzón en medio de la calle mwuahahaha!!!!).

Los niños también sienten vergüenza, las niñas no son muñecas a las que se les pueda vestir y desvestir a vista y paciencia de todos. De repente no hay roche si es que es un bebe de meses, o de menos de dos años, porque allí sí creo que ellos ni se enteran, pero a partir de los tres años ya tienen conciencia de que estar semi desnudo en público es algo que no es muy normal que digamos.

Por eso madres del mundo, reflexionen antes de calatear a sus hijos en público, lo que para ustedes puede ser algo normal, para ellos puede constituirse en el episodio más vergonzoso de sus vidas, no querrán que después de 30 años escriban en su blog que desde que su mamá los desvistió en público han tenido pesadillas y han invertido una fortuna en psicólogos. No sean inconcientemente culpables de crearles un trauma a sus hijos… Bueno, en mi caso un traumita, realmente no es para tanto, pero si hasta ahora me acuerdo del episodio por algo será no???

Y por siaca, mami no me estoy quejando de ti ah???, el reclamo va totalmente para la maledeta de la auxiliar…

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Cambiando de tema, aprovecho la ocasión para saludar a todos los limeños que lean esto por el aniversario de nuestra querida ciudad, Lima es lo máximo!!!

Ah y lo último, este es el post número 100, yeeeeeeee aplausos!!!

viernes, 27 de octubre de 2006

Acosada por un mimo

Hoy me pasó algo medio surrealista y bastante rochoso…

Iba yo tranquilamente en mi bicicleta rumbo al gimnasio cuando llego a una avenida que forzosamente tengo que cruzar y me encuentro con un mimo que estaba haciendo su show a los autos que estaban detenidos en la luz roja…

Con mi mejor cara de palo me dispuse a cruzar la avenida tratando de pasar inadvertida para el mimo, pero mi esfuerzo fue vano, el mimo me vio y no se le ocurrió mejor idea que pararse frente a la bicicleta a hacer sus muecas…

“Cuidado que te voy a atropellar”, dije toda seria. Pero los mimos no hablan, sólo gesticulan y sonríen, así que siguió frente a la bicicleta haciéndome sus payasadas, poniendo su sombrero sobre mi casco y tratando de caerme simpático. De más está decirles que no lo logró, ando de un humor de perros y ninguna gracia me hacía el rochecito por el que estaba pasando y encima los conductores que estaban esperando la luz verde se mataban de risa al ver mi sufrimiento, maledetos. Cuando por fin pude esquivar al mimo, tratando de no atropellarlo (aunque ganas no me faltaban), la luz del semáforo cambió, y me tuve que quedar prácticamente atrapada en el bandejón central con el mimo a mi lado…

Ahí si fue el roche total, como prácticamente no tenía para donde moverme, porque los autos pasaban por izquierda y derecha, quedé a merced del mimo, que se dedicó a abrazarme, a darme besos en la mano, y a tratar de apretarme la nariz… “Sorry pero no tengo monedas para darte”, ya le dije casi implorando para que me deje tranquila, pero nada, ni se inmutó y lo peor de todo es que la gente de alrededor estaba fascinada con el espectáculo. Los autos sobreparaban para verme con el mimo, y en los negocios de la vereda de al frente la gente se mataba de risa a carcajadas y le gritaban al mimo “Beso! beso!”

Después de unos 40 segundos que parecieron 40 horas, volvió a cambiar la luz y me arranqué con mi bicicleta dejando atrás al mimo, pero la gente de la vereda se seguía riendo y algo me gritaron pero no entendí (mejor que no haya entendido).

Llegué al gimnasio, estuve como dos horas ahí tratando de liberarme del stress que me produjo el encuentro con el mimo, y a la hora de regresar a mi casa tenía que cruzar la misma avenida. Como ya habían pasado dos horas, pensé que el mimo seguramente ya se habría ido, así que llegué a la esquina cautelosamente y en eso escucho:

“Ahí estaaaaaá!!, mimo, ahí está la de la bicicleta!!

O sea, el mimo seguía ahí y la gente de los negocios que tanto se habían burlado, al verme nuevamente le tiraron dedo al mimo sobre mi presencia!!! Ah no señores, él será muy mimo pero yo no soy payasa de nadie (o si?). Con las mismas me di media vuelta para buscar otro camino de regreso, mientras escuchaba que detrás de mí gritaban: “Nooo, se va, se va!!”

Tuve que retroceder una cuadra y cruzar la avenida dos cuadras debajo de lo usual por culpa del pinche mimo. Antes les tenía desconfianza a los payasos, ahora por favor ni me hablen de los mimos…

viernes, 15 de setiembre de 2006

Ursula Fitness


Ayer di el primer paso para tener un estilo de vida más saludable y menos sedentario: empecé el gimnasio. No iba a un gimnasio propiamente dicho desde que estaba en Lima, a ver recordando, verano del 2003, o sea hace casi 4 años, ufffffff!

Acá en Chile he hecho ejercicio por temporadas, una época estuve en unas clases de ballet con danza moderna, no me pregunten cómo llegué allí rodeada de bailarinas regias pero allí estuve. Se acuerdan esa película de Walt Disney donde salen unas hipopótamas bailando ballet???. Pues así igualita me sentía yo. Después me metí a clases de yoga, donde la alumna más joven tenía alrededor de 58 años, así que comprenderán que yo era la chibola y la que la rompía en la clase. Pero me aburrió porque los ejercicios eran demasiado monses, si hasta había una viejita medio sorda que se iba por los 80 años, comprenderán que no se podía hacer mucho esfuerzo. Lo último que hice fue el verano pasado en que estuve en unas clases de gimnasia entretenida, esas sí eran excelentes, solamente éramos tres alumnas y la instructora, así que tipo personal trainer era la cosa, nos sacaba la mugre la maledeta de la profe pero de hecho bajé harto de peso, y me sentía super fuerte y saludable. En invierno la profe encontró chamba en un gimnasio full time y nos choteó, así que yo me dediqué a comer y a estar sentada frente a la compu y ya comprenderán las consecuencias, como 8 kilos más, puffff.

Como ya se viene el cambio de temporada, necesitaba urgentemente un extreme makeover corporal, así que me metí a un gimnasio por mi casa aprovechando una promoción de primavera, por 4 meses. Solamente faltaba esperar mi último chequeo con el doctor que me operó para ver si ya estaba apta para hacer ejercicios. Bueno pues, ayer tuve mi última consulta y resulta que mi recuperación ha sido un éxito y ya estoy apta para correr la maratón cafetal si es que quiero. Por supuesto que ni bien llegué a mi casa después de la consulta lo primero que hice fue ponerme mi ropa de deporte al mismo tiempo que llamaba a mi mamá por teléfono para contarle lo del doc, chapé mi bici y me fui afanosísima al gimnasio.

Llegué a las 6 y media y el instructor que me recibió me dio una pequeña arenga diciéndome que hoy iba a ser el primer día del resto de mi vida, lo cual la verdad me asustó un poco. A esa hora habían dos clases para elegir: localizado y aerobox, “a ver cuál suena menos fuerte, porque recién estoy empezando y tampoco quiero morir en la primera clase”... Opté por localizado y me metí a la clase. Al principio feliz, hacía todos los ejercicios sin cansarme y ya me estaba sorprendiendo de estar en tan buena forma física, hasta que empezaron con los dichosos steps. Ahí si fue el papelón, si todas iban hacia la derecha yo iba hacia la izquierda, cuando subían al step yo bajaba, descoordinación total. Por supuesto que yo me había puesto al fondo de la clase para pasar piola y a mi lado había una señora base 5 y como con 50 kilos demás que estaba sufriendo más que yo, ese fue mi consuelo, compañeras en el dolor. Al final, los abominables, teníamos que hacer series de 20, yo humildemente hacía series de 3, realmente ya estaba hecha una piltrafa humana y no veía la hora que termine la clase. Después de una hora la clase terminó y yo seguía viva, lo logré, yeeeeeeee!!

Ustedes pensarán que de ahí me fui a mi casa, pero noooooo, como estaba super afanosa decidí meterme a una clase más. A ver tres clases para elegir: power pilates, aerobaile y aerobox, no por favor nada de “aeros”, probemos con power pilates. Excelente elección realmente, una clase super relajante con full ejercicios de estiramiento pero nada de saltitos, ni steps ni quedarse sin aire. Igual me costaba mantener algunas posiciones pero el papelón no fue tan notorio. Terminó la clase y estuve tentada de meterme a la siguiente clase que era danza árabe pero decidí no exagerar, ya era suficiente para el primer día.

Pensé que hoy me iba a despertar con todos los músculos adoloridos pero realmente sólo siento un dolorcito minúsculo en los brazos lo cual me parece sumamente extraño y me late que más tarde va a aparecer el dolor en toda su magnitud, auuch. Pero no importa, me aguantaré como las valientes y en unas horas iré al gimnasio de nuevo, ya empecé y nada me detendrá. He dicho.

viernes, 8 de setiembre de 2006

Primera aventura al volante

Recuerdan que hace más de dos meses les conté que ya tenía mi licencia???. Recuerdan también que después les conté que hasta ahora no manejaba sola porque no sabía sacar el auto del estacionamiento subterráneo??

Bueno pues ayer me rebelé y saqué el auto por fin!!!, bueno, ya era hora, al paso que iba ya hasta me iba a olvidar de cómo era el asunto del manejo. Había practicado un par de veces, con mi esposo de copiloto, como meter y sacar el auto del estacionamiento, y sacarlo me parecía súper fácil, pero guardarlo me sigue pareciendo re yuca, porque el espacio es bien chico y tienes que meter el auto en retro y yo que tengo tanta caña, ya se imaginarán.

Ayer tenía que hacer un par de cosas en la mañana, entre ellas irme a la clínica donde me operaron para ver unos papeles del seguro. Estuve tentada de irme en el auto pero como es relativamente lejitos y tengo que entrar a una autopista (si quiero evitar la autopista tendría que darme una vueltaza y no es la voz), estaba en duda, aparte la clínica está al lado del Parque Arauco que es un mall que siempre para full y conseguir estacionamiento es difícil, y yo que la rompo estacionándome (risas por favor) ya me estaba imaginando el papelón que iba a hacer y tampoco me daba como para pagar dos mil pesos de valet parking (como 4 dólares) que es el recurso desesperado de una amiga que está en las mismas que yo en cuestión manejo. En esas cavilaciones estaba yo, sentada en mi terraza, voy en auto o no?, cuando en eso la naturaleza o Diosito me dio la respuesta: empezó a llover. Ah no pues, con lluvia ni loca saco el auto, el mundo no quiere que manejes Ursula, chapa tu micro nomás. Así que me fui en micro ida y vuelta, ni modo, aunque mejor, porque al llegar al Parque Arauco vi que los estacionamientos estaban full así que ya me imagino todo lo que hubiera sufrido en conseguir un sitio con suficiente espacio al lado para permitirme maniobrar (soy caña monse pues, perdónenme).

Igual, me quedé medio picona, como ya me había despertado rebelde quería sacar el auto sí o sí, de repente al día siguiente me despertaba cobarde como suele suceder y así jamás en mi vida me voy a mandar a manejar sola. Una amiga (la misma del valet parking), me había invitado a su casa a comer helados con kekitos (re-tragonas), realmente mi amiga vive re-cerca, serán 10 cuadras que por lo general las camino, pero esta vez decidí que iba a ir en auto, además ya había parado de llover y hasta solcito había salido.

Bueno pues, de lo más decidida yo bajé al estacionamiento, acomodé espejos, cinturón, y saqué el auto feliz de la vida y sin ningún problema. Ok, paso 1, done. Ahora el paso 2, manejar en la calle.

La ruta más corta para ir a la casa de mi amiga es cruzando una avenida doble por un cruce no semaforizado, solamente tiene un ceda el paso. Ja ja, ni loca, preferí irme a lo seguro por una ruta un poco más larga pero con semáforos. Manejé super tranqui, nadie me tocó el claxon, nadie me insultó, nadie me miró feo, agarré puro semáforo en verde y llegué perfectamente a la casa de mi amiga. Paso 2, done. Ahora el paso 3, la estacionada pues.

Ya desde antes de salir había decidido que no me iba a meter en el estacionamiento de visitas de mi amiga porque es bastante estrecho y estaba segura que no me iba a ligar, yo pensaba estacionarme en la calle, en la puerta de su edificio, más fácil y acá normal dejar el auto afuera porque no roban (o sea, hay robos pero las estadísticas son bajísimas, ya tendrías que ser recontra piña). Como ven ya tenia todo fríamente calculado, pero al llegar al edificio de mi amiga oh!, no había ni un miserable sitio donde estacionar afuera. Pucha, cambio de planes, caballero me tengo que meter a su estacionamiento de visita, doblé a la derecha para entrar y por supuesto que calculé mal, me trepé al jardín y casi me llevo de encuentro un arbolito. Por suerte logré frenar a tiempo con el arbolito a dos milímetros del auto y se me apagó el motor. Roche total, y ahora que hago??, retro Ursula, retro, tienes que salir de acá, ok metí retro, y de ahí me acordé que el auto se me había apagado, lo prendí y claro, como ya le había metido retro el auto me dio un saltazo para atrás.

Ahora que me imagino la escena debe haber sido bien cómica la situación y lo peor es que el conserje del edificio me miraba con cara de “y esta bestia que está haciendo?”, pero nada de venir a ayudarme. Ahí ya me puse medio histérica, se me volvió a apagar el auto, no sabía como michi salir de ahí, hasta que otra amiga que también estaba invitada a la tragadera de helados y había llegado diez segundos antes que yo vino a mi auxilio. “Ya Ursula, retrocede, quiebra” y por fin logré salir del bendito jardín que quedó bien lindo con la marcaza de las llantas. Finalmente mi amiga que había estacionado fuera se metió en el estacionamiento de visita y me cedió su sitio, grande!!, si no, no la hacía.

Así que a pesar de todo llegamos sanos y salvos el auto y yo. Pero la verdad casi ni pude disfrutar los helados porque estuve todo el tiempo traumada pensando cómo iba a hacer para meter el auto en el estacionamiento de mi edificio al regreso. Encima no quería manejar de noche, realmente nunca había manejado de noche sola así que pensaba irme tipo 6 ó 6 y media antes de que oscurezca, pero justamente a esa hora el tráfico es insoportable y mi edificio queda en una calle con bastante tránsito así que me daba miedito el pensar cómo iba a hacer para estacionarme. Me tuve que quedar hasta las 8 de la noche y a esa hora me fui a mi casa. La manejada en la calle muy bien, llegué en dos segundos y en el momento en que llegué a mi casa se me vino encima toda la cobardía y opté por dejar el auto en el estacionamiento de visita de la parte de atrás donde es lo más fácil del mundo estacionarse, para qué complicarme.

Cuando llegó mi esposo le pedí que me acompañe a guardar el auto en el subterráneo, para que me guíe y así pueda ir aprendiendo. Subimos al carro, enciendo el motor, prendo las luces...

- Ursula así no se prenden las luces
- Cómo que no?
- Tienes que darle un click más a la perilla...

Ooooooops!!! Ahí recién caí en cuenta que el camino de regreso de la casa de mi amiga lo había manejado sin luces y yo ni enterada... Si seré burra... Bueno, finalmente logré guardar el auto en el subterráneo con alto grado de dificultad y así terminó mi aventura automovilística del día...

En fin, tampoco me pidan tanto para el primer día, al menos cumplí mi objetivo, saqué el auto y llegué sana y salva a pesar del pequeño papelón de la estacionada y la manejada sin luces.

Espero hacerlo mejor la próxima vez, pero bueno, es un inicio no?

lunes, 4 de setiembre de 2006

Domingo marmoto

Ayer dormí todo el día. Dormí tanto que hasta vergüenza me da contarlo... Mi sábado terminó como las 2 de la mañana, en una parrillada tranqui en la casa de unos amigos... el domingo no se a qué hora abrí el ojo y vi que mi esposo ya se había despertado y estaba leyendo el diario. Lo saludé y me volví a dormir, zzzzzzzzz. Cuando volví a abrir el ojo era la una y media de la tarde, Juaaaat!!. Despertarme a esa hora sólo sucede si es que el día anterior me la pegué en un tonazo hasta las 5 de la mañana, cosa que ocurre muy rara vez, así que me levanté en el acto sintiéndome algo culpable, no se de qué realmente.

Si no has hecho ningún plan para el domingo, realmente este es un día aburrido, y si a eso le sumas un dolor de cabeza que te viene fastidiando hace días realmente provoca quedarse durmiendo. Vegeté un rato en buzo pijamesco por la casa, leí el diario y como a las tres de la tarde almorcé con mi esposo mientras veíamos “Cars” en el DVD. No terminé de ver la película, me quedé jato nuevamente cuando Lightning Mc Queen andaba asfaltando carreteras en el pueblito fantasma... Cuando me desperté ya estaba oscuro, eran las ocho y media de la noche y yo seguía en pijama y ni siquiera me había bañado. Nuevamente el sentimiento de culpa y a la ducha a ver si me despierto de una buena vez.

A las 9 y media de la noche, cuando ya había resucitado y estaba recién bañadita con un buzo pijamesco limpio (para qué vestirse si ya no iba a salir a esa hora), recordé que hace como un mes vengo escribiendo un artículo para una revista y mi plazo de entrega finalísimo era el lunes 4. “Oh, mañana es lunes 4”, caballero a escribir, ¿por qué siempre tengo que dejar todo a última hora??? Terminé de escribir el artículo como a las 12 y de nuevo a la cama, por supuesto que no tenía ni pizca de sueño, mi esposo se durmió al ratito y yo me quedé viendo “Thelma y Louise” en la tele como hasta las 2 y media cuando me obligué a mi misma a dormir nuevamente a pesar de no tener nada de sueño.

Sacando la cuenta, ayer dormí 16 horas y estuve despierta 8 horas. ¿No se supone que es al revés?? Son horas de mi vida que nunca recuperaré, por lo cual todavía me queda el sentimiento de culpa... A ver si el próximo domingo salgo a montar bici o algo por el estilo...

miércoles, 14 de junio de 2006

Ursula Schumacher

Así me bautizó Schatz hace un tiempo debido a un post que escribió mi hermana donde me vendía como la caña monse de la blogósfera...

Y bueno, pues sí, lo admito soy super caña monse, en Lima di el examen de manejo tres veces y me jalaron las tres veces, horrible oye...

La historia se remonta 16 años atrás, cuando a mis 18 años recién cumplidos, mi papá tuvo la idea de enseñarme a manejar... Mala idea, creo que la mejor forma de pelearte con tu papá, enamorado, esposo, amigos, y etcéteras es pidiéndoles que te enseñen a manejar, noooooo, nunca lo hagan, sobre todo si el alumno es re taba y distraido como yo...

Luego de mi fracaso al tener a mi papá de instructor, empecé a tomar clases de manejo con otra profesora, y algo aprendí, pero luego con los estudios nunca tenía tiempo para dar el examen y encima sentía que me faltaba practicar y como no practiqué, el tiempo fue pasando y nunca di el examen...

Pocos años después me puse las pilas nuevamente y me metí al Touring, clases teóricas, prácticas, de mecánica, ya sentía que podía dar el examen y me mandé... Me fue pésimo... me estacioné super mal, creo que se me apagó el auto, ya ni me acuerdo bien la verdad pero la cosa es que salí del examen absolutamente segura de que me iban a jalar... Me puse a esperar que me dieran mi resultado y los minutos pasaban y no me entregaban mi nota, la gente que había llegado después que yo ya había salido y yo nada, me acerqué a preguntar al encargado y no me daba razón, yo pensaba que se les había perdido mi ficha o algo así cuando de una oficina al fondo sale un señor, llamándome por mi nombre y pidiéndome que entre con él a la oficina... Juattt???, raro, raro... me hicieron sentarme delante de un escritorio, y el señor me acusó de haberles pagado a los veedores para que me hagan pasar el examen, porque según ellos, yo les estaba haciendo señas mientras manejaba...

Doble Juaaaaaaaaaaaaaattttttttttttttttttt??????????.

Absolutamente nada que ver, yo estaba re histérica por la calumnia, tanto así que al final tuvieron que pedirme disculpas por la demora y la confusión y me dieron un pase para que vaya a dar mi examen al día siguiente sin hacer cola, porque claro, en este examen me habían jalado...

Me traumó tanto el incidente que decidí nunca más manejar ni dar el examen ni nada, no fui al día siguiente y se me pasaron los seis meses para volver a dar el examen y nunca regresé, prefería chapar mi combi a tener que pasar por eso nuevamente...

Hasta unos años después en que mi hermanita chiquitita bebita con 18 añitos recién cumplidos (yo tenía 26), aprendió a manejar con un profesor particular y sacó brevete al toque y como si nada. Ah no, el colmo, y yo por qué no pude??, encima ya mi hermana al tener brevete pudo quedarse con el carro que estaba destinado para mí. Decidí intentarlo una vez más y contraté al mismo profe que mi hermana. Bacán el viejito, aprendí a perderle el miedo al tránsito, a agarrarle por fin el truco al embrague y etc, digamos que ya manejaba bastante decentemente así que fui nuevamente a dar el examen...

Después de pasar nuevamente por el examen médico y teórico, ya estaba yo de lo más fresca en Conchán dispuesta a hacer mi circuito, cuidándome de no rascarme la nariz, acomodarme el pelo, o cualquier otra señal que pudiera ser malinterpretada por los veedores... Hice mi circuito perfecto, según yo, y salí feliz dispuesta a que me dijeran que estaba aprobadísima e irme a casa con la licencia en la mano.... pero no.

-Señorita, usted al salir del estacionamiento en paralelo, no miró para atrás.
-Pero señalicé y estaba mirando por los espejos...
-No, aparte de los espejos, usted debe sacar la cabeza y cerciorarse que no venga ningún vehículo...

De nuevo jalada por no sacar la cabezota... Me dio mucha cólera pero al haber sido ese mi único error decidí ir al día siguiente y esa vez sí sacar la cabeza... ja!, esa segunda vez (tercera en realidad) me dieron una ruta distinta a las dos veces anteriores y no me la había aprendido bien... Cuando entré al circuito bajé un ratito la cabeza para ver en el mapa donde era que tenía que voltear y en eso escucho:

Señorita, se pasó la luz roja!!!!!!!!!!!!!!!

Pucha, por distraída ni vi el semáforo, me pasé la luz roja y obviamente ya estaba re jalada, seguí haciendo mi ruta totalmente desmoralizada, me equivoqué de ruta, se me apagó el auto, pisé la piedra en el estacionamiento diagonal, solo faltó chocar realmente... salí llorando a recibir mi resultado: jalada...

Desde ese momento decidí ser peatona el resto de mi vida... no fui a dar un tercer examen porque ya ni me interesaba, me convencí a mí misma que yo era un peligro al volante y que le hacía un favor a los conductores de Lima al no sacar licencia porque de hecho me iban a odiar si se cruzaban conmigo en las pistas... Total, existen las combis, micros y taxis y más adelante podría contratar un chofer, como mi nonnita, que nunca aprendió a manejar tampoco, lo que se hereda, no se hurta...

De ahí en adelante, manejé muy pocas veces en rutas cortas y en autos de amigos quienes me animaban a que lo intentara de nuevo, pero yo no gracias, así estoy bien... alguna vez se me ocurrió manejar yo sola pero noté que la gente me empezaba a insultar cuando según yo no había hecho nada malo, así que decidí estacionar los autos definitivamente y me volví caserita de las combis...

Cuando llegué a Chile, seguía feliz como peatona, tenía la facilidad del metro, tenía una bicicleta en la que podía movilizarme, para qué mas... Hasta que mi esposo empezó a trabajar en el centro y prefería dejar el auto en la casa e irse en metro, así que yo tenía todo el día el auto en la cochera a mi disposición, pero por no tener licencia ni lo usaba...

Así que nuevamente decidí intentarlo, junto con otras dos amigas que estaban en situación similar a la mía, nos inscribimos hace dos semanas en el Automóvil Club de Chile, (el Touring chileno) , tuvimos varias horas de teoría y de práctica y allí pude descubrir que manejar en Santiago es mil millones de veces más fácil que manejar en Lima, el tránsito es mucho más ordenado y no existen las combis sobre todo...

Ya me sentía suficientemente canchera así que hoy fui a dar mi examen y adivinen?? Aprobéeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!!!!! Por fiiiiiiiiiiiiiiiiin!! Lo logré después de 16 años de intentarlo!!!!!

Obviamente que el examen de manejo acá es mucho más fácil que ese estúpido circuito de Conchán, acá te hacen dar una vuelta a la manzana, estacionarte en paralelo y ya estás, en un par de horas pasé examen psicotécnico, médico, teórico y práctico y salí con mi licencia en la mano... hasta ahora la miro y no lo puedo creer, yo que había jurado ser peatona el resto de mi vida...

Bueno, de ahora en adelante seré Ursula al volante, que se agarre Santiago, que miedo!!!!

miércoles, 19 de abril de 2006

Papelón

Hoy día pasé un papelonazo que hasta ahora me tiene molesta... Desde hace unos meses vengo asistiendo a clases de guitarra los miércoles por la noche. Son un vacilón mis clases, de hecho yo soy la más tía de los alumnos, comparto clases con una parejita de pololos (enamoradillos) de veintitantos, una niña de 14-15 por ahí y un niño de 13 que es mi yunta y me dice tía, je je... El profesor es un viejito amorosísimo que toca la guitarra increíblemente, con decirles que el primer día de clases me preguntó de dónde era (al toque sacan que mi acento no es chileno, aunque debo admitir que se me está pegando un poco), y al decirle que era peruana, de Lima, agarró la guitarra y se arrancó con “Limeña que tienes alma de tradicióooon”. Se la cantó enterita y lindo, y yo por supuesto al borde de las lágrimas...

La cosa es que nos enseñan varias canciones oriundas de Chile, cuecas por aquí y por allá y full canciones de Violeta Parra, claro!, tampoco se le puede pedir al pobre viejito que nos toque algo más moderno, cuando para él lo máximo de la modernidad son los boleros de Luis Miguel. Yo feliz con la cueca, les diré, me parece super linda, tanto la música como el baile, más bien los que no andan muy felices son mis compañeros de clase, porque acá en Chile no están muy acostumbrados a escuchar su propia música lo cual realmente me parece lamentable. Así que ya varias clases los tengo podridos con que “ustedes deberían apreciar la música que tienen que es linda. Miren, en Perú hay unos sitios que se llaman peñas donde todo el mundo va a bailar música peruana y es un vacilón...“ Ya lo de las peñas para ellos es algo prácticamente surrealista, porque acá se escucha cueca sólo en Setiembre que es el mes patrio y de ahí san se acabó hasta el siguiente año.

La cosa es que yo de lo más orgullosa de ser criollaza y saca pecho por mi querido Perú. Y es verdad, al menos me jacto de saberme una buena cantidad de valses, hasta de los más caletas y todo eso gracias a mi mami que desde chiquita me enseñó a cantarlos y a apreciarlos. Con decirles que cuando tenía dos-tres años, mi mamá me llevaba a su universidad porque ella todavía estaba estudiando, y yo feliz iba cantando en el micro “Yo la queria patiiiiita...”. Las amigas de mi mamá muertas del roche, pero mi mami superadaza, ella nunca me limitó en mis extravagancias, gracias mami por dejarme ser...

Bueno, voy al papelón en cuestión que ya la estoy haciendo muy larga... Hoy el profe nos estaba enseñando otra cueca para variar, y me dijo que su ritmo era bastante parecido a la de la marinera peruana.

Profesor: A ver señora Ursula, cántese una marinera que yo la acompaño con la guitarra...
Yo: eeeeeeeeeh...
Profesor: a ver vamos, cualquier marinera, la que se acuerde...
Yo: eteeeeeeeee...
Profesor seguía tocando la tonadita en la guitarra...
Yo roja como un tomate y con la mente totalmente en blanco...
Resto de la clase mirándome con curiosidad y expectativa...
Eteeeeeeeeee...

Pueden creer que no me acordé de ninguna marinera???? Se me venían a la mente mil valses pero de marineras sólo me acordaba las tonadas de algunas, pero ninguna que tuviera letra. Roche total, yo que tanto hablaba que la música peruana es lo máximo y no fui capaz de demostrárselos...

El profe se rindió y siguió con su cueca y yo odiándome a mi misma... Por supuesto que ni bien salí de la clase me acordé esa marinera de “Canto a mi tierra”, quiero cantaaaaaarle a mi tierra... pero ya era demasiado tarde, hasta “José Antonio” podía haberle cantado que si bien tiene ritmo de tondero, qué importa, la cosa era cantar algo para no quedar tan mal...

Ahora he decidido reivindicarme y para la próxima clase mi meta es cantar con mi melodiosa voz una marineraza, y es más, yo la voy a tocar con la guitarra, he dicho... El problem es que anduve buscando en Internet las notas de “Canto a mi tierra” y nada, por ningún lado las encuentro.

Así que por favor, si algún blogger criollazo guitarrista está leyendo esto, porfa, help me, díganme dónde puedo encontrar las notas de esa canción, o por último de cualquier otra marinera para ponerme a practicar en el acto, que me queda una semana para convertirme en Ursula “Zamba” Cavero- Avilés... Les estaré eternamente agradecida por el favorcillo...