8.45 am. Estaba yo como todos los viernes recolectando bolsas de basura para sacar el tacho a que lo recoja el camión cuando en eso siento un ruidito extraño en mi comedor, una especie de aleteo.
Me acerco intrigada y veo un pequeño e indefenso pajarillo que no sé como diablos había entrado hasta mi comedor y desesperadamente trataba de salir sin éxito ya que volaba en círculos estrellándose contra la ventana y las mamparas. Mientras lo observaba preguntándome cómo habría podido entrar al comedor si todos los accesos estaban cerrados la respuesta se apareció con forma de una bola de pelos que ladraba estrepitosamente. Canuto se había percatado desde la terraza de la presencia del pajarito, y aún sabiendo que no debe entrar a la casa, la tentación fue demasiado grande para él. Zurrándose en las reglas, entró por la mampara de la sala que estaba entreabierta (imagino que por ahí también entró el pajarito) y ladrando y gruñendo como loco se dispuso a perseguir al pobre pajarito por todo mi comedor.
El pajarito chocaba contra las ventanas y Canuto se estrellaba detrás de él tratando de alcanzarlo. Era un escándalo, Canuto ladraba como loco y yo chillaba como loca también porque los dos animales se estrellaban contra mis cortinas y se fueron de encuentro contra una cava llena de vinos que tengo en el comedor. Ya veía yo mi comedor destrozado pero felizmente no hubo daños materiales. En un momento vi plumas en el hocico de Canuto , había logrado atrapar al pajarito y fue en ese entonces que imaginé mi comedor y mis cortinas llenas de sangre “nooooooo” chillé “Canuto te lo comiste!!!”, debo haber gritado tan fuerte que Canuto volteó a mirarme sorprendido y el pajarito aprovechó para aletear herido hasta la sala.
Desconcertado, Canuto empezó a olfatear alrededor de la mesa del comedor, buscando donde se había metido el pajarito, yo aproveché el pánico, corrí hasta la sala y encontré al pajarito al medio de la alfombra. Estaba aterrorizado, temblaba el pobre y se dejó coger sin ningún problema lo que me hizo pensar que seguramente Canuto lo había herido y no podía volar. Salí al jardín mientras Canuto seguía buscando como loco al pajarito en el comedor pero decidí no dejar al pajarito en mi jardín porque si no podía volar lo iba a dejar a total merced de Canuto. Así que sacando mi mano por la reja lo dejé junto al árbol que está fuera de mi casa y fuera del alcance de Canuto también.
Luego fui al comedor, le dije su vida a Canuto quien seguía histérico buscando al pajarito, lo saqué al jardín y me dispuse a trapear el comedor que era un asco con las huellas de las patas sucias de Canuto. Al rato pude por fin sacar el tacho de la basura, lo cual siempre hago con Canuto, sacamos la basura y luego vamos a recoger la correspondencia a la entrada del condominio. Cuando pasé junto al árbol el pajarito seguía allí, no se había movido ni medio centímetro. Canuto lo vio y de nuevo empezó a ladrar, se le iba a ir encima pero lo detuve con la correa. Como pensé que el pajarito estaba moribundo me acerqué para llevarlo a morirse a otro lugar (más mala no quería que muriera en la puerta de mi casa) y oh sorpresa! el pajarito milagrosamente se curó y salió volando más rápido que inmediatamente ante la mirada desencantada de Canuto.
El pajarito se salvó pero ahora Canuto anda cabizbajo. Sus dotes de perro cazador como buen cocker se han visto frustradas, era su oportunidad de dar rienda suelta a sus instintos caninos y yo le anulé esa posibilidad. Me da pena Canuto, lo veo triste pero no podía permitir que un pajarito indefenso muriera de una forma tan trágica. Ustedes qué hubieran hecho??


