Recientemente me he enterado que dos buenas amigas están embarazadas. Eso me pone muy feliz y abrigo la esperanza de que tengan niñitas para que Ivana forme su collera. Para ambas amigas este sería su segundo bebé, así que se podría decir que empieza la nueva racha de embarazos y bebés en el grupo.
Pero claro, como suele suceder, la presión se hace presente. La típica en un grupo de casados es preguntarle al soltero “Y tú para cuando??” o a la soltera "Ya pues, que se te pasa el tren” . O en grupo de casados con hijos decirles a los casados sin hijos “ Y ustedes para cuándo el bebé?? Ya pónganse las pilas” o en un grupo de casados con dos o más hijos decirles a los casados con un solo hijo: “ Y cuándo piensan tener el hermanito?? No dejen pasar mucho tiempo eh??”
Puaj…
Todas estas frases son dichas con las mejores intenciones, cierto… es más, reconozco yo haberlas dicho en alguna oportunidad hace mucho tiempo y en una galaxia muy, muy lejana. Pero dejé de hacerlo…
¿Por qué ese cambio de actitud? Pues simplemente me di cuenta que hay situaciones en las que es mejor no opinar tan alegremente sin conocer bien el fondo del asunto. Y aún conociéndolo, los temas personales son eso precisamente, personales y por más amigos que sean no me considero con autoridad para opinar y dictaminar qué puede ser mejor o peor para unas vidas que no son la mía. Sobre todo si nadie ha pedido mi opinión.
No es un secreto, pues lo he contado en este blog, que yo tuve problemas para quedar embarazada, estuve más de dos años buscando embarazarme y finalmente lo conseguí gracias a un tratamiento de fertilidad sin el cual no tendría hoy a mi Ivanita. Durante más de dos años viví todos los meses pendiente de que esta vez sí sea el mes premiado y cada vez me llevaba una nueva desilusión. Fue heavy, fue triste, fue frustrante, creo que sólo quien haya vivido la infertilidad puede entender lo doloroso que es. Y mientras tanto alrededor mío mis amigas se embarazaban alegremente e iban naciendo niños, me iba llenando de sobrinitos postizos y yo nada de nada. Y lo peor de todo era cuando la gente nos preguntaba “ Y ustedes cuándo piensan tener hijos??? Ya pues apúrense!! Se están quedando, eh?”.
Dependiendo del humor que tuviera en el momento yo optaba por sonreír diplomáticamente e ignorar el asunto aunque por dentro quisiera llorar, o también podía ser sincera y decir que sí queríamos tener hijos, que estábamos buscando el embarazo pero que todavía no pasaba nada. Y ahí venía toda la recatafila de consejos, empezando por el más popular de todos: “Relaaaaaaaaaaaaaajense, tienen que relajarse y ya ven cómo al toque te vas a embarazar”. Sí claro, y dónde venden el chip para relajarse me pregunto. Crees que es tan fácil relajarse cuando llevas años tratando de embarazarte sin resultados y cuando caminas por la calle, o ves tele o en cualquier lado ves miles de niños y mujeres embarazadas?? Además si el embarazo depende de cuán relajados estemos, pues, entonces no habrían embarazos como consecuencia de violaciones, no creen??
Otra: “Váyanse de viaje!!! Tengo unos amigos que se fueron a una isla tropical de vacaciones y cuando regresaron ella estaba embarazada”. Bueno a mí me gustaría saber dónde queda esa milagrosa isla de la fertilidad de la que regresas embarazada. Por lo pronto yo cuando viajé a Brasil juraba que regresaba embarazada pero lo único que traje conmigo fue un pinche virus tropical que me tuvo
enfermísima durante una semana.
Otra más: “Tiren todo el día!!! Mañana tarde y noche!! Total nada pierden y si no resulta por último la pasaron bien.” Claro, suena bien pero no siempre es tan divertido como parece, sobre todo si tu mente sólo está puesta en los días fértiles y en la fecundación. O por último decirle a una pareja en la cual ella no tiene trompas y él tiene azoospermia que “tiren todo el día” es un tip totalmente inútil. Esta pareja sabe que su única opción de lograr un embarazo es una fecundación in vitro, para ellos hacer el amor y engendrar un hijo no tienen ninguna relación.
Por supuesto que todos estos consejos son dichos con la mejor de las intenciones y en el momento se agradecen pero muchas veces sólo contribuyen a aumentar la ansiedad y la angustia. Por supuesto que si a mí me decían que dar tres vueltas a la manzana calata y después pararse de cabeza en el jardín bajo la luna llena iba a mejorar mi fertilidad, pues lo hacía, así llega una a desesperarse. Una amiga me dijo que el día que ella se embarazó se había tomado con su esposo una botella de champán con sabor a fresa. “Y era un champán chileno, seguro que lo encuentras por allá” Bueno pues lo busqué, no lo encontré pero no sé que hubiera pasado si me lo hubiera tomado, probablemente me hubiera mandado la bomba de mi vida pero no creo que hubiera quedado embarazada.
De verdad que a la larga yo pienso que en mi embarazo se juntaron varios factores, por un lado la ayuda médica, por el otro mi reencuentro con Dios y la Virgen, las oraciones a santos milagrosos, algunos amuletos de la fertilidad y los consejos de la abuelita. Ya alguno tenía que ligarme no?? Y sé que todos aquellos AMIGOS que me dieron tips, hayan sido disparatados o no, lo hicieron con el mayor de los cariños, aunque a veces escuchar sus consejos me haya puesto triste. Y pongo AMIGOS así con mayúscula porque pienso que en estos temas tan delicados tú agradeces los consejos de tus amigos, así no sirvan de mucho, pero no quieres ni saber la opinión de gente desconocida o gente con la que no tienes mucha confianza. Porque son temas íntimos, son temas dolorosos, son temas personales.
Por eso ahora, aunque me río, me perturba un poco cuando veo que le hacen cargamontón a una pareja de amigos que tiene una hijita de 4 años pero todavía no están buscando el segundo hijo. Y quién sabe de repente nunca lo busquen, es decisión de ellos. Y por eso me perturba y me incomoda demasiado cuando me dicen, a mí que acabo de dar a luz hace menos de dos meses, que cuándo voy a buscar el segundo hijo. Y me molesta que cuando les digo que no tengo pensado tener otro hijo me digan que “uno es ninguno”, o que “los hijos únicos se crían malcriados y engreídos”, o cualquier argumento por el estilo.
Basta por favor.
No considero que Ivana sea “ninguna” y de sus padres dependerá que no crezca malcriada ni engreída. Y si algún día mi esposo y yo cambiamos de opinión será porque así lo decidimos nosotros dos, no porque nadie externo nos haya convencido con sus argumentos. Siento que mi familia de tres está completa (bueno, de cuatro incluyendo a Canuto), así soy feliz y dichosa. Me costó mucho tener a Ivana y no quiero pasar por todo el proceso de nuevo, tengo 36 años y no quiero tener hijos al borde de los 40 y por último no sé que hago dando justificaciones cuando la decisión es sólo mía y de mi esposo.
Sorry si parezco molesta pero la verdad es que sí pues, me molesta el tema. Por eso ahora prefiero, como dice el título del post, pensar bien antes de opinar porque puedo estar metiendo la pata y tocando fibras sensibles. Así que por favor, no me vayan a preguntar para cuándo el hermanito, ya???