Asu, qué poético me salió el título... (huachafaaaaaaaaaaaaaa) Ok, he sido cordialmente invitada por Petisita, a responder una especie de meme. Más que meme realmente es un post colectivo donde los peruanos que vivimos fuera de nuestro país contemos nuestra experiencia.
Este tema ya l
o he tocado varias veces. Para mas información, leer este post, este también, y este último si quieren, para que puedan entender mejor lo que voy a contar en este post. Pienso que el destierro es un tema tan amplio y complejo que siempre hay algo que decir, así que intentaré contar algo que no haya dicho antes.
Si hace 10 años me hubiera imaginado mi vida futura, jamás se me hubiera pasado por la mente que iba a vivir fuera de mi país. Es más, de todas las brujas, videntes y demases que se me dio por consultar en una época, ninguna vaticinó esto en mi futuro. Me describieron perfecto al hombre con el que me iba a casar (y le achuntaron, aún antes de conocerlo), pero ninguna me dijo jamás que iba a terminar viviendo en Chile, ni en ningún otro país que no fuera el Perú.
Entonces, resumiendo, nunca estuvo en mis planes salir de mi país. Si salí, como les conté fue por el trabajo que le ofrecieron a mi esposo. En ese momento quizá no dimensioné todo lo que implicaba dejar tu patria y empezar una nueva vida en un país extraño. Simplemente lo vi como una buena oportunidad profesional para él y como una nueva experiencia para nosotros, pero me vine pensando que nuestra estadía acá iba a ser temporal y que después de unos pocos años regresaríamos al Perú.
Mi esposo hizo el switch como al año de vivir acá. Yo, como llegué después, todavía no cumplía el año acá y de un momento a otro lo escuché hablando de “qué lindo es vivir en una ciudad tan tranquila porque cuando nuestro futuro hijo tenga 15 años y vaya a fiestas no vamos a estar preocupándonos que lo secuestren…” y cosas así por el estilo. Yo dentro de mí solamente pensaba, Juaaaaaaaaaaaaaaattttttt, 15 años??, are you crazy?? Para mí era imposible aún proyectarme en un futuro viviendo aquí y fue ahí donde empezaron mis grandes problemas.
Aparte justo coincidió que me quedé sin el trabajo que tenía y de un momento a otro me hallé completamente sola en todo sentido. No tenía a nadie a quien voltearle la cara, la única familia que tenía acá era mi esposo y en ese momento estábamos pasando por una situación muy complicada ya que ambos teníamos perspectivas de vida totalmente distintas y emocionalmente nos estábamos distanciando a kilómetros por segundo. Nos distanciamos tanto que me quedé totalmente sola. Sin familia, sin trabajo, sola en un departamento vacío e inmersa en una profunda depresión de la que me costó mucho salir.
Pucha qué d
eprimente me está saliendo este post, también que empecé contándoles la peor parte, pero es que me pareció necesario contar eso porque quiero dejar bien en claro que para mí no fue nada fácil la adaptación.
Los primeros meses que viví en Santiago, aún me sentía turista. Creo que recién asumí que estaba viviendo acá una vez que pasó mi matrimonio, navidad, año nuevo, etc., y caí en cuenta que ya no tenía una fecha cercana de retorno a Lima, ni siquiera de visita. Y asumir eso fue complicado.
Las primeras amigas que tuve acá fueron compañeras de trabajo de mi esposo. Una de ellas, peruana, me había escrito un mail unos meses antes, cuando mi esposo recién llegó, contándome que él estaba bien, y ofreciéndome su amistad. Ella tampoco conocía a peruanas acá y estaba feliz porque pronto iría yo y seríamos amigas. Linda ella, ni bien llegué me acogió, me presentó a su mejor amiga, una chica colombiana de la misma oficina de mi esposo, y todas las semanas quedábamos para ir a tomar un cafecito o algún plan entretenido. Ellas fueron las que me organizaron mi “despedida de soltera” un día antes que viaje a Lima a casarme, una roca lo de la despedida de soltera porque yo ya estaba casada por civil, pero bueno, fue divertida.
También tenía otra buena amiga, mi vecina argentina. Una loca ella, estaba definitivamente mal del cerebro pero no se puede negar que fue muy buena amiga. Yo la quería mucho, salvo cuando se peleaba con el novio colombiano y me tocaba el timbre llorando a las 12 de la noche. A los pocos meses, terminó definitivamente con el colombiano y se regresó a Buenos Aires. Ella fue la que regresó de visita el año pasado, y me dijo que yo había cambiado mucho, según lo que conté en este post.
Si se dan cuenta, hasta el momento mis amigas eran: una peruana, una colombiana, una argentina. A los pocos meses empezaría a llenarme de amigas peruanas. Todo comenzó cuando mi esposo se encontró con un amigo de su promoción del colegio que vivía en Santiago desde hacía años. Me presentó a su esposa, peruana también y congeniamos al toque y hasta ahora somos amiguísimas. Luego otro amigo nos presentó a otro de sus amigos y yo me hice amiga de su esposa, y así fue creciendo el círculo, mi esposo conocía gente o se rencontraba con gente y yo al toque me apuntaba con las esposas, todas peruanas. Así conocí a mis mejores amigas acá hasta el día de hoy, hace tiempo escribí un post sobre ellas, por si quieren conocerlas.
Conocer a este grupo de peruanos nos ayudó muchísimo. Como más o menos todos
estábamos en la misma situación, recién casados, de la misma edad, con hijos chicos, la familia en Lima, etc., nos unimos bastante y ahora somos un grupo súper bacán, ya casi una especie de familia, mismo hermanos nos ayudamos siempre y a mis sobrinitos postizos los adoro cual si fueran mis propios hijos.
Curiosamente nunca hice amistad con ninguna chilena. No sé si fue falta de oportunidad o qué se yo, pero lo cierto es que la única amiga chilena que tuve fue una chica que andaba pololeando con un amigo peruano. Pero ni bien mi amigo terminó con ella, nunca más supe de la chica, cortó contacto con todo el grupo, bueno... no la culpo. Después de ella creo que no he tenido oportunidad de conocer a ninguna chilena con la que pueda llevar una amistad. Recientemente con esto de mis clases de yoga he conocido a un grupo de mujeres muy interesantes y encantadoras, chilenas todas, y con ellas me estoy sintiendo muy bien y aunque todavía no creo poder llamarlas amigas, estoy segura que poco a poco sí podré hacerlo. Tiempo al tiempo. Por lo pronto, creo que la única amiga chilena que tengo es mi amiga Claudia, quien curiosamente no vive en Chile y sólo la conozco por messenger. Ironías de la vida.
Ok, cerremos el tema amigos. En algún momento alguien me preguntó cómo era el tema de la comida. Realmente para mí no ha sido mayor drama. Es bien sabido que los peruanos nos caracterizamos por comer la comida bien condimentada y eso nos encanta. El chileno es todo lo contrario, no es de mucho aderezo y todo tiene un sabor suave, o sea, recontra insípido para el paladar peruano acostumbrado a sabores más fuertes. Decía que para mí no ha sido mayor drama porque yo cocino en mi casa, y preparo lo que toda la vida he comido. Mi estofado, mi lomo saltado, mi arroz tapado, mi ají de gallina. Los ingredientes se encuentran acá. Si uno se va a La Vega que es el mercado mayorista hay muchos puestos peruanos, y es más últimamente ya hasta en los supermercados encuentras productos peruanos, así que no es ningún problema preparar tu cebiche por acá. De la comida chilena lo que me parece buenazo es el pastel de choclo y un par de veces lo he preparado.
Finalmente, para ya terminar este post tan largo y disperso. Cómo afronto el hecho de ser peruana y vivir en Chile??? Pues con muchísimo orgullo. Perú y Chile son dos países que tienen su historia, que todo el mundo la conoce. Pero después de casi 4 años y medio viviendo acá puedo afirmar que la rivalidad entre Chile y Perú en realidad casi ni existe. Si existe es a un nivel cultural-socioeconómico bien bajo. Ahí sí se agarran de las mechas porque los chilenos le reclaman a los peruanos ilegales por quitarles sus puestos de trabajo. Y los peruanos, no sé, creo que todavía nos queda un resentimiento absurdo por una guerra que sucedió hace más de un siglo. En fin… A un nivel S.E. medio para alto no ves nada de estas cosas. A mí siempre me han tratado súper bien. Mi esposo tiene muchos amigos chilenos que son buenísimas personas. Pucha, es gente normal como cualquier peruano o argentino o colombiano.
Claro que nunca falt
a el desubicado (por lo general taxistas, peluqueras y vendedoras en tiendas) que al saber que eres peruana te mira como bicho raro y te dice. “Aaaaaaaay pero no pareces peruana!!”. Entonces ahí al toque se me sale lo antipática y les digo: “Por supuesto que parezco peruana, por qué dices que no??” Entonces el interlocutor por lo general se me pone un poco rojo, balbucea y dice algo así como: “No sé, ete, los peruanos son más morenitos, eeeeeh, así como los que están en la plaza de Armas, eeeh, tú eres más blanquita, eeeeeeh”. Como ya para ese momento la sangre me empieza a hervir (me lo han dicho mil veces y hasta ahora me llega cuando me preguntan eso), les digo. “Entonces se nota que no conoces Perú porque si no sabrías que si bien la raza autóctona peruana es la inca, hubo mucha inmigración europea, africana y asiática, lo cual dio origen a toda una mezcla de razas. En el Perú encuentras rubios, orientales, mestizos, mulatos, creo que toda la gama racial está en Perú, así que no me digas que no parezco peruana porque así como yo, hay miles en Perú”. Santo remedio, se quedan callados, Claro dependiendo de cómo me lo pregunten va mi respuesta también, si con tono amable o con tono firme, pero lo cierto es que hasta ahora me sigue molestando mucho que me digan que no parezco peruana. Por favor, si yo soy más peruana que la papa a la huancaína.
Ahora sí, para terminar. Una vez escuché o leí no recuerdo bien, a un peruano que vivía muchísimos años en Chile. Esta persona afirmó que Perú era su patria pero Chile era su país. Yo todavía no llego a eso. Mi país es Perú y mi patria también, no Chile. Mi ciudad es Lima, no Santiago. Vivo acá pero creo que nunca podría referirme a este país y a esta ciudad como míos. De repente de acá a muchos años lo sienta así pero todavía no.
Amo a este país?? No lo sé, no creo que sea amor. Pero sí le tengo muchísimo cariño. Cómo no tenerle cariño a un país donde, si bien he sufrido mucho, también he tenido mo
mentos felices?. Cómo no querer al país donde empecé mi vida de casada, el único país donde he vivido junto con mi esposo??. Cómo no querer al país donde nacerán nuestros futuros hijos?? Cómo no querer el hermoso paisaje de la cordillera después de la lluvia y las hojas de colores en el otoño? Quizás nunca dejaré de sentirme extranjera en este país, pero el ser humano es un animal de costumbres y ya me acostumbré a estar acá. Quizá este país no me dio todas las oportunidades que esperaba, pero sí se las dio a mi esposo y eso ya es bastante. Estamos instalados acá, tenemos una casa propia, vivimos cómodamente. Que si en Perú hubiéramos tenido las mismas oportunidades?? Eso es algo que jamás lo sabremos, de repente sí o de repente no, simplemente las cosas se dieron así y el destino quiso que este fuera el país donde construyéramos juntos un futuro. Y quizás sea muy pronto aún para decirlo pero no pierdo la esperanza de algún día afirmar que a pesar de todo fui feliz en este país.
Estoy haciendo todo lo posible para serlo.