Así me bautizó
Schatz hace un tiempo debido a un
post que escribió mi hermana donde me vendía como la caña monse de la blogósfera...
Y bueno, pues sí, lo admito soy super caña monse, en Lima di el examen de manejo tres veces y me jalaron las tres veces, horrible oye...
La historia se remonta 16 años atrás, cuando a mis 18 años recién cumplidos, mi papá tuvo la idea de enseñarme a manejar... Mala idea, creo que la mejor forma de pelearte con tu papá, enamorado, esposo, amigos, y etcéteras es pidiéndoles que te enseñen a manejar, noooooo, nunca lo hagan, sobre todo si el alumno es re taba y distraido como yo...
Luego de mi fracaso al tener a mi papá de instructor, empecé a tomar clases de manejo con otra profesora, y algo aprendí, pero luego con los estudios nunca tenía tiempo para dar el examen y encima sentía que me faltaba practicar y como no practiqué, el tiempo fue pasando y nunca di el examen...
Pocos años después me puse las pilas nuevamente y me metí al Touring, clases teóricas, prácticas, de mecánica, ya sentía que podía dar el examen y me mandé... Me fue pésimo... me estacioné super mal, creo que se me apagó el auto, ya ni me acuerdo bien la verdad pero la cosa es que salí del examen absolutamente segura de que me iban a jalar... Me puse a esperar que me dieran mi resultado y los minutos pasaban y no me entregaban mi nota, la gente que había llegado después que yo ya había salido y yo nada, me acerqué a preguntar al encargado y no me daba razón, yo pensaba que se les había perdido mi ficha o algo así cuando de una oficina al fondo sale un señor, llamándome por mi nombre y pidiéndome que entre con él a la oficina... Juattt???, raro, raro... me hicieron sentarme delante de un escritorio, y el señor me acusó de haberles pagado a los veedores para que me hagan pasar el examen, porque según ellos, yo les estaba haciendo señas mientras manejaba...
Doble Juaaaaaaaaaaaaaattttttttttttttttttt??????????.
Absolutamente nada que ver, yo estaba re histérica por la calumnia, tanto así que al final tuvieron que pedirme disculpas por la demora y la confusión y me dieron un pase para que vaya a dar mi examen al día siguiente sin hacer cola, porque claro, en este examen me habían jalado...
Me traumó tanto el incidente que decidí nunca más manejar ni dar el examen ni nada, no fui al día siguiente y se me pasaron los seis meses para volver a dar el examen y nunca regresé, prefería chapar mi combi a tener que pasar por eso nuevamente...
Hasta unos años después en que mi hermanita chiquitita bebita con 18 añitos recién cumplidos (yo tenía 26), aprendió a manejar con un profesor particular y sacó brevete al toque y como si nada. Ah no, el colmo, y yo por qué no pude??, encima ya mi hermana al tener brevete pudo quedarse con el carro que estaba destinado para mí. Decidí intentarlo una vez más y contraté al mismo profe que mi hermana. Bacán el viejito, aprendí a perderle el miedo al tránsito, a agarrarle por fin el truco al embrague y etc, digamos que ya manejaba bastante decentemente así que fui nuevamente a dar el examen...
Después de pasar nuevamente por el examen médico y teórico, ya estaba yo de lo más fresca en Conchán dispuesta a hacer mi circuito, cuidándome de no rascarme la nariz, acomodarme el pelo, o cualquier otra señal que pudiera ser malinterpretada por los veedores... Hice mi circuito perfecto, según yo, y salí feliz dispuesta a que me dijeran que estaba aprobadísima e irme a casa con la licencia en la mano.... pero no.
-Señorita, usted al salir del estacionamiento en paralelo, no miró para atrás.
-Pero señalicé y estaba mirando por los espejos...
-No, aparte de los espejos, usted debe sacar la cabeza y cerciorarse que no venga ningún vehículo...
De nuevo jalada por no sacar la cabezota... Me dio mucha cólera pero al haber sido ese mi único error decidí ir al día siguiente y esa vez sí sacar la cabeza... ja!, esa segunda vez (tercera en realidad) me dieron una ruta distinta a las dos veces anteriores y no me la había aprendido bien... Cuando entré al circuito bajé un ratito la cabeza para ver en el mapa donde era que tenía que voltear y en eso escucho:
Señorita, se pasó la luz roja!!!!!!!!!!!!!!!
Pucha, por distraída ni vi el semáforo, me pasé la luz roja y obviamente ya estaba re jalada, seguí haciendo mi ruta totalmente desmoralizada, me equivoqué de ruta, se me apagó el auto, pisé la piedra en el estacionamiento diagonal, solo faltó chocar realmente... salí llorando a recibir mi resultado: jalada...
Desde ese momento decidí ser peatona el resto de mi vida... no fui a dar un tercer examen porque ya ni me interesaba, me convencí a mí misma que yo era un peligro al volante y que le hacía un favor a los conductores de Lima al no sacar licencia porque de hecho me iban a odiar si se cruzaban conmigo en las pistas... Total, existen las combis, micros y taxis y más adelante podría contratar un chofer, como mi nonnita, que nunca aprendió a manejar tampoco, lo que se hereda, no se hurta...
De ahí en adelante, manejé muy pocas veces en rutas cortas y en autos de amigos quienes me animaban a que lo intentara de nuevo, pero yo no gracias, así estoy bien... alguna vez se me ocurrió manejar yo sola pero noté que la gente me empezaba a insultar cuando según yo no había hecho nada malo, así que decidí estacionar los autos definitivamente y me volví caserita de las combis...
Cuando llegué a Chile, seguía feliz como peatona, tenía la facilidad del metro, tenía una bicicleta en la que podía movilizarme, para qué mas... Hasta que mi esposo empezó a trabajar en el centro y prefería dejar el auto en la casa e irse en metro, así que yo tenía todo el día el auto en la cochera a mi disposición, pero por no tener licencia ni lo usaba...
Así que nuevamente decidí intentarlo, junto con otras dos amigas que estaban en situación similar a la mía, nos inscribimos hace dos semanas en el Automóvil Club de Chile, (el Touring chileno) , tuvimos varias horas de teoría y de práctica y allí pude descubrir que manejar en Santiago es mil millones de veces más fácil que manejar en Lima, el tránsito es mucho más ordenado y no existen las combis sobre todo...
Ya me sentía suficientemente canchera así que hoy fui a dar mi examen y adivinen?? Aprobéeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!!!!! Por fiiiiiiiiiiiiiiiiin!! Lo logré después de 16 años de intentarlo!!!!!
Obviamente que el examen de manejo acá es mucho más fácil que ese estúpido circuito de Conchán, acá te hacen dar una vuelta a la manzana, estacionarte en paralelo y ya estás, en un par de horas pasé examen psicotécnico, médico, teórico y práctico y salí con mi licencia en la mano... hasta ahora la miro y no lo puedo creer, yo que había jurado ser peatona el resto de mi vida...
Bueno, de ahora en adelante seré Ursula al volante, que se agarre Santiago, que miedo!!!!