El domingo asistí a la última función del musical Jesucristo Superstar en el Teatro Segura.
Esta obra me ha gustado desde que vi la película hace cuchucientos mil años. Me se las canciones de memoria y pasé varias semanas bajándome el disco completo del Kazaa (la versión en inglés, porque la versión en español nunca la conseguí completa). Sin embargo nunca había presenciado el musical en vivo, y eso es algo que siempre había querido hacer. Sabía que todas las Semanas Santas grupos parroquiales y otros se ocupaban de presentar la obra, pero sospechaba que no sería un espectáculo tan bueno que digamos, así que nunca fui, esperando a que algún día se presente en un montaje a la altura de la circunstancias.
Por supuesto que lo óptimo hubiera sido verla en Broadway, pero ni modo, un toque difícil, pero igual no perdía las esperanzas. Si a Santiago llegó Cats, bien podía llegar JC Superstar…
Es por esto que me quedé piconaza cuando me enteré que en junio la obra se había presentado en Lima, con músicos en vivo y buenos artistas, no pues, y yo en Santiago esperando que la presenten… Pero como la vida es justa, cuando llegué a Lima me enteré que la habían vuelto a presentar y sin pensarlo dos veces compré una entrada.
Me gustó mucho. La obra trata sobre los últimos días de la vida de Cristo, desde la entrada a Jerusalén hasta la crucifixión, y se centra sobre todo en los cuestionamientos de Judas hacia Jesús sobre su papel de líder. Es por esto que en los 70`s la obra causó algo de polémica ya que se muestra la figura de Jesucristo más humano que divino. Pues justamente eso es lo que más me gusta de esta obra, que presentan a Jesús como un hombre real, que en algún momento duda, y se ve agobiado por tanto sufrimiento. Basta escuchar la canción “Getsemani” para ver de qué forma Jesús está humanizado en esta obra. Esa canción siempre me ha puesto la piel de gallina, y escucharla en vivo me llegó al corazón, y por supuesto: shoré.
Muy buena la actuación de Marco Zunino como Jesús. Una pena que Giovanni Ciccia, quien tenía el papel de Judas haya estado con el pie enyesado, ya que su papel tuvo que ser cubierto por Mateo Chiarella, el director de la obra, quien, pese a ejecutar una muy buena actuación, le faltaba potencia en la voz por momentos y se veía opacado por la fuerza de la orquesta. Erika Villalobos como María Magdalena, me parece que cumplió, aunque personas que fueron a ver la primera temporada de la obra elogiaron muchísimo a la anterior actriz que tenía este papel, una tal Roxx a quien no he tenido el gusto de conocer… Espectacular también el tenor Juan Antonio de Dompablo quien tenía el papel de Pilatos, una voz maravillosa y una actuación impecable.
Aplausos también para la orquesta que ejecutó las piezas musicales inmejorablemente y para el conjunto de baile y coro quienes llevaron a cabo novedosas coreografías resolviendo muy bien algunas escenas difíciles (los 39 latigazos por ejemplo).
Conmovedor también ver durante la canción final imágenes en un ecran sobre la guerra, el terrorismo, y las imágenes de violencia en el Perú que tenemos tan grabadas en el subconsciente, Sendero Luminoso, el atentado en Tarata, en Frecuencia Latina, etc. Hacía mucho tiempo que no veía estas imágenes y la fuerza de estas me impactó tanto como la primera vez que las vi e hicieron transportarme a una época a la que nadie quiere regresar. Por supuesto shoré de nuevo. Realmente valió la pena el sacrificio de Cristo, si los hombres le retribuyen con tanta violencia??? Ese es el mensaje final de la obra…
Una obra para disfrutar y reflexionar, mi recomendación llega tarde pero por ahí que la vuelven a poner de nuevo, para Semana Santa seguramente. Me queda la satisfacción por un lado de por fin haberme quitado el clavo y haber visto Jesucristo Superstar y por otro lado haber estado en el Teatro Segura que está precioso y haber visto lo bonito que se ha puesto el centro de Lima. Está más limpio, más iluminado, las fachadas están pintadas, muy lindo realmente. Y bueno, me queda la pequeña vergüenza de haberme dado cuenta lo poco que conozco el centro de Lima mientras que el centro de Santiago prácticamente me lo se de memoria. En fin, será motivo para reivindicarme y darme otro paseíto por el centro.
Esta obra me ha gustado desde que vi la película hace cuchucientos mil años. Me se las canciones de memoria y pasé varias semanas bajándome el disco completo del Kazaa (la versión en inglés, porque la versión en español nunca la conseguí completa). Sin embargo nunca había presenciado el musical en vivo, y eso es algo que siempre había querido hacer. Sabía que todas las Semanas Santas grupos parroquiales y otros se ocupaban de presentar la obra, pero sospechaba que no sería un espectáculo tan bueno que digamos, así que nunca fui, esperando a que algún día se presente en un montaje a la altura de la circunstancias.
Por supuesto que lo óptimo hubiera sido verla en Broadway, pero ni modo, un toque difícil, pero igual no perdía las esperanzas. Si a Santiago llegó Cats, bien podía llegar JC Superstar…
Es por esto que me quedé piconaza cuando me enteré que en junio la obra se había presentado en Lima, con músicos en vivo y buenos artistas, no pues, y yo en Santiago esperando que la presenten… Pero como la vida es justa, cuando llegué a Lima me enteré que la habían vuelto a presentar y sin pensarlo dos veces compré una entrada.
Me gustó mucho. La obra trata sobre los últimos días de la vida de Cristo, desde la entrada a Jerusalén hasta la crucifixión, y se centra sobre todo en los cuestionamientos de Judas hacia Jesús sobre su papel de líder. Es por esto que en los 70`s la obra causó algo de polémica ya que se muestra la figura de Jesucristo más humano que divino. Pues justamente eso es lo que más me gusta de esta obra, que presentan a Jesús como un hombre real, que en algún momento duda, y se ve agobiado por tanto sufrimiento. Basta escuchar la canción “Getsemani” para ver de qué forma Jesús está humanizado en esta obra. Esa canción siempre me ha puesto la piel de gallina, y escucharla en vivo me llegó al corazón, y por supuesto: shoré.
Muy buena la actuación de Marco Zunino como Jesús. Una pena que Giovanni Ciccia, quien tenía el papel de Judas haya estado con el pie enyesado, ya que su papel tuvo que ser cubierto por Mateo Chiarella, el director de la obra, quien, pese a ejecutar una muy buena actuación, le faltaba potencia en la voz por momentos y se veía opacado por la fuerza de la orquesta. Erika Villalobos como María Magdalena, me parece que cumplió, aunque personas que fueron a ver la primera temporada de la obra elogiaron muchísimo a la anterior actriz que tenía este papel, una tal Roxx a quien no he tenido el gusto de conocer… Espectacular también el tenor Juan Antonio de Dompablo quien tenía el papel de Pilatos, una voz maravillosa y una actuación impecable.
Aplausos también para la orquesta que ejecutó las piezas musicales inmejorablemente y para el conjunto de baile y coro quienes llevaron a cabo novedosas coreografías resolviendo muy bien algunas escenas difíciles (los 39 latigazos por ejemplo).
Conmovedor también ver durante la canción final imágenes en un ecran sobre la guerra, el terrorismo, y las imágenes de violencia en el Perú que tenemos tan grabadas en el subconsciente, Sendero Luminoso, el atentado en Tarata, en Frecuencia Latina, etc. Hacía mucho tiempo que no veía estas imágenes y la fuerza de estas me impactó tanto como la primera vez que las vi e hicieron transportarme a una época a la que nadie quiere regresar. Por supuesto shoré de nuevo. Realmente valió la pena el sacrificio de Cristo, si los hombres le retribuyen con tanta violencia??? Ese es el mensaje final de la obra…
Una obra para disfrutar y reflexionar, mi recomendación llega tarde pero por ahí que la vuelven a poner de nuevo, para Semana Santa seguramente. Me queda la satisfacción por un lado de por fin haberme quitado el clavo y haber visto Jesucristo Superstar y por otro lado haber estado en el Teatro Segura que está precioso y haber visto lo bonito que se ha puesto el centro de Lima. Está más limpio, más iluminado, las fachadas están pintadas, muy lindo realmente. Y bueno, me queda la pequeña vergüenza de haberme dado cuenta lo poco que conozco el centro de Lima mientras que el centro de Santiago prácticamente me lo se de memoria. En fin, será motivo para reivindicarme y darme otro paseíto por el centro.
